Roberto Sánchez: la izquierda que busca gestionar en el caos político

Con más del 90% de actas contabilizadas

En un giro inesperado en el conteo de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Roberto Sánchez registró una remontada inesperada que pondría en una segunda vuelta a su candidatura.

El candidato de Juntos por el Perú (JPP) desplazo a sus contendientes por el segundo lugar durante la madrugada del 15 de abril.

El psicólogo y político Roberto Sánchez palomino ha repuntado en las elecciones presidenciales 2026 y busca liderar la propuesta de su partido en un escenario político con miras a reivindicarse frente a un país que vota más por el miedo que por la convicción.

El candidato de Juntos por el Perú anhela la presidencia con propuestas que garanticen un estado democrático y una nueva constitución, mientras enfrenta cuestionamientos por su gestión como ministro.


Sánchez, formado en las aulas de San Marcos, entiende que la política se juega en base a masas que buscan seguir un representante que brinde seguridad, gobierne desde la base democrática y pueda sacar adelante a un país que se ha visto afectado por los golpes de la corrupción, muertes y escándalos políticos.

 La segmentación de resultados en zonas rurales disparó a Roberto Sánchez, donde obtuvo el 33.8% de votos, frente al 7.9% en zonas urbanas. En contraste se presenta el candidato Rafael López Aliaga, quien obtuvo 13.1% del voto urbano en comparación al pobre desempeño en zonas rurales mostrando un 3% de votos.

Denuncias que pesan  

Roberto Sánchez enfrenta graves acusaciones por malversar fondos públicos y la gestión de su partido. El candidato presidencial de Juntos por el Perú arrastra un historial amplio de cuestionamientos que se sitúan desde su cargo como ministro de Exterior y Turismo (MINCETUR).

Cuarto poder reveló que Sánchez habría utilizado fondos de la caja chica de su despacho para solventar gastos personales y de alimentación. Además, se detectaron boletas por servicios de lavandería de prendas personales.

Asimismo, las denuncias se expandieron hasta el área de recursos humanos, en la que se acusa a Sánchez de convertir la institución en una agencia para contratar a los militantes de su partido con sueldos que alcanzaban los 15 000 soles mensuales.