En una ceremonia celebrada en la réplica de la residencia del embajador de Japón, que se ubica dentro del Museo Contemporáneo Chavín de Huántar, en Chorrillos, las Fuerzas Armadas conmemoraron el 29° aniversario de la exitosa operación designada “Chavín de Huántar”. Combate en el que nuestros héroes vencieron a 14 miembros del grupo terrorista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), misión en la que lograron salvar la vida de 72 rehenes.
El actual presidente interino del Congreso, rindió homenaje a los veteranos presentes y a quienes perdieron la vida en combate: “Rendimos homenaje a los héroes que derrotaron al terrorismo en la operación Chavín de Huántar aquí presentes y a los que fallecieron en esa gesta heroica”.
A su vez hizo un llamado a no olvidar las lecciones que nos dejó aquella época: “Y no olvidamos las lecciones, al terrorismo hay que combatirlo con decisión y firmeza, no solo con las armas, sino también en la política”.
Al acto fueron invitados los comandos que participaron en esta operación, en honor a su entrega, asimismo se rindió homenaje al Coronel Juan Valer Sandoval y al Teniente Raúl Jiménez Chávez quienes entregaron su vida heroicamente para rescatar a los secuestrados.
Esta conmemoración nos recuerda lo sucedido el 17 de diciembre de 1996 cuando 14 militantes del MRTA irrumpieron en la embajada de Japón, cuando el emperador Akihito celebraba su natalicio. En el evento se encontraban más de 700 invitados, los cuales se redujeron a 72 rehenes.
El motivo fue la petición de los emerretistas de liberar a 400 miembros, que se encontraban presos y su inmediato traslado a territorio cubano. Fueron 126 los días que los mantuvieron privados de su libertad, no fue hasta un 22 de abril de 1997 que se llevó a cabo el plan que venia siendo estructurado por 4 meses.
Plan que resultó exitoso gracias al trabajo de inteligencia de nuestras Fuerzas Armadas, que terminó con la derrota del grupo terrorista y con el lamentable fallecimiento de dos miembros del comando especial y el magistrado Carlos Giusti Acuña, quien era uno de los secuestrados. Hoy en día, esta operación se mantiene como un símbolo de la lucha por la democracia y la justicia en el Perú, valores que perduran con el tiempo y que como sociedad debemos preservar.









