Fracasa guerra en Irán, según estudio de opinión
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido en “tomar el control” de Cuba, que soporta más de seis décadas de bloqueo económico, mientras crece la solidaridad con La Habana, incluidas China y Rusia, tradicionales rivales de Washington.
A pesar de la frustración por no haber alcanzado los objetivos de la guerra que comenzó EEUU e Israel contra Irán, el pasado 28 de febrero, el segundo en menos de un año, Trump busca desviar la atención internacional al subir el tono de su retórica belicista contra la isla caribeña, advierten los analistas.
Una encuentra conjunta de Ipsos y ABC, publicada el viernes, indica que el 61 % de los estadounidenses considera un error de Estados Unidos el utilizar la fuerza militar contra Irán. El estudio de Gallup de 1971 indicaba que, aproximadamente, seis de cada diez estadounidenses opinaban lo mismo respecto a la guerra de Vietnam.
El actualizado plan de 14 puntos propuesto por Irán establece el pago de una reparación de guerra como condición indispensable por los daños causados por la agresión de EEUU e Israel; la plena soberanía de Teherán en el estrecho de Ormuz, y prohibir de manera categórica el tránsito de cualquier embarcación perteneciente a Israel, entre otras demandas.
De manera paralela, tras sus polémicas advertencias a Teherán para que se rinda o acepte las condiciones de la Casa Blanca, presiones que Irán rechaza y afirma que defenderá su soberanía nacional, Trump ahora apunta a Cuba con una hipotética intervención militar tras la conclusión de la guerra en Irán.
El magnate republicano de 79 años ha reiterado esta semana la intención de controlar Cuba “en un futuro cercano”, después que la mayor de las Antillas lograra su independencia del dominio de Washington en 1959 con la caída del régimen de Fulgencio Batista, cercano a EEUU y hoy La Habana ajena a los intereses de la Casa Blanca.
Washington justifica que Cuba, una pequeña isla del Caribe, representaría una amenaza para la seguridad nacional estadounidense por sus vínculos con países y organizaciones consideradas hostiles, así como por su papel en una supuesta represión interna y la inestabilidad regional, cuando el severo bloqueo de EEUU es la mayor preocupación de sus autoridades.
A través de los medios conservadores, sectores de la derecha también rechazan la presencia de China y promueven un mayor acercamiento hacia EEUU, como se evidencia en algunos países y a pesar de que Trump no oculta el interés por los recursos naturales de la región.
En la primera cumbre denominada “Escudos de las Américas”, el 7 de marzo en Miami, con la presencia de líderes de la derecha latinoamericana, Trump trazó sus objetivos: la caída de Cuba y frenar la presencia de China en América Latina.
En una operación en Venezuela, el pasado 3 de enero, después de constantes advertencias, Estados Unidos secuestró al presidente Nicolás Maduro y su esposa, acción militar que dejó casi un centenar de muertos, luego de varios meses de un inusual despliegue naval en el mar Caribe con el argumento de hacer frente al narcotráfico.
La lucha contra los carteles de las drogas fue el pretexto para criticar a países latinoamericanos progresistas, como Brasil, Colombia y México, este último vecino de EEUU y amenazado por el inquilino de la Casa Blanca con violar su soberanía. A menos de un mes de las elecciones en Colombia, EEUU ha desplazado por América del Sur a su portaaviones nuclear USS Nimitz.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, en la red social X dijo que cualquier agresión militar contra Cuba se considera una agresión militar contra América Latina, considerada un “zona de paz” por la CELAC desde 2014, “y eso debe respetarse”. “Este continente es el continente de la Libertad y no de las invasiones”, agregó.

“De regreso de Irán, haremos que uno de nuestros portaaviones, tal vez el USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo, se acerque, se detenga a unos 100 metros de la costa y nos digan: ‘Muchas gracias, nos rendimos”, en una actitud jocosa y en alusión a una eventual y supuesta respuesta de las autoridades cubanas.
A pesar del bloqueo económico y financiero de Estados Unidos, que hace 67 años impide a la isla adquirir alimentos, medicina y otras necesidades, en el segundo mandato de Trump se ha prohibido el ingreso a Cuba de barcos con petróleo, importante recurso para el desarrollo de su industria y la generación de electricidad en la isla.
Trump asegura que podrá vencer a Irán, importante país petrolero miembro de la OPEP y de los BRICS, y sostiene que “tomaremos casi de inmediato” a Cuba. Rusia ha enviado dos enormes buques con crudo y China ayuda humanitaria al igual que algunos países latinoamericanos, como México.
Cuba se ha convertido en epicentro de la solidaridad internacional, con la presencia actualmente de más de 800 participantes de más de 30 países en solidaridad con la isla frente al endurecimiento del bloqueo estadounidense y Trump aumenta las amenazas de agresión estadounidenses contra la isla.
En el encuentro se informó que un grupo de senadores y legisladores estadounidenses, en una carta abierta, han denunciado “el recrudecimiento del bloqueo a Cuba, el cerco energético y las amenazas de agresión estadounidenses” contra la isla caribeña.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel dijo el sábado que Cuba seguirá siendo un sitio de esperanza en el Caribe. “El bloqueo y su reforzamiento causan tanto daño, debido a la conducta intimidatoria y arrogante de la mayor potencia militar del planeta”, subrayó.
La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), con 10 países miembros, advirtió que estas posturas comprometen la paz y la estabilidad en América Latina y el Caribe. Reafirmó su compromiso con los principios del Derecho Internacional, la solución pacífica de controversias, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados y el respeto a la autodeterminación, soberanía e independencia de los pueblos.








