En penúltimo día de gira por África
El Papa León XIV rompió hoy el protocolo para dirigirse a la multitud que lo esperaba luego de celebrar una misa en Mogombo, en el primer día de visita a Guinea Ecuatorial de una gira de once días por África, que culmina este jueves, antes de retornar a Roma.
Al hablar en español, idioma oficial en el país africano, rompió el protocolo para dirigirse a los miles de católicos que lo esperaba fuera de la iglesia donde luego celebró Misa. Al querer impartir su bendición sobre la gente y sobre la primera piedra de la Iglesia Ciudad de la Paz, que se construirá en esa zona, se generó un tumulto durante el acto.
El Pontífice, que cumple su tercera gira internacional, del 13 al 23 de abril, que incluyó Argelia, Camerún y Angola, reconoció que está descubriendo en este viaje a una Guinea Ecuatorial rica de culturas, lenguas y tradiciones.
Tras visitar la prisión de Bata en Guinea Ecuatorial, afirmó que una auténtica justicia no busca tanto castigar, sino sobre todo ayudar a reconstruir la vida. Un encuentro en el que aseguró que ninguno está excluido del amor de Dios, y que la vida no sólo se define por los errores cometidos, pues siempre hay una esperanza de cambio.

Dijo que cada prisionero, agente penitenciario y trabajador de la prisión forman parte, no obstante, en un contexto, donde la administración de la justicia tiene el fin de proteger a la sociedad, de invertir en la dignidad y en las potencialidades de cada persona.
Se trata de la primera y única visita que realiza León XIV a un centro de detención, en este viaje por África. Dicha cárcel, con 650 internos, está ubicada en Bata, región costera y capital de la provincia de Litoral. Es conocida al haber sido construida en la época colonial.
«Hoy estoy aquí, dijo León XIV, para decirles algo muy sencillo: ninguno está excluido del amor de Dios. Cada uno de nosotros, con su historia, sus errores y sus sufrimientos, sigue siendo valioso a los ojos del Señor. Podemos decirlo con certeza, porque Jesús nos ha revelado esto en cada encuentro, en cada gesto y en cada palabra».
Piensen también en su país, en los jóvenes de Guinea Ecuatorial que necesitan ejemplos de perseverancia, de responsabilidad y de fe. Todo esfuerzo de reconciliación, todo gesto de bondad puede convertirse en una pequeña llama de esperanza para los demás, anotó.
Al concluir sus palabras, el capellán agradeció al Pontífice su visita y luego de explicar la labor de la capellanía en el acompañamiento espiritual y humano de los prisioneros y personal penitenciario, con la oración, la escucha, la preparación y celebración de los sacramentos, le entregó como un acto simbólico una cruz de madera realizada por los detenidos del centro.
“Hoy hay hambre de futuro, pero de un futuro habitado por la esperanza, que pueda generar una nueva justicia que pueda dar fruto de paz y fraternidad. Y no se trata de un futuro desconocido, que debamos esperar de forma pasiva, sino de un porvenir que precisamente nosotros, con la gracia de Dios, estamos llamados a construir”, escribió León XIV en la red X.









