EEUU insiste en coalición marítima en guerra contra Irán

Teherán estima que Washington perdió su impulso

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió por tercera vez desde que regresó al cargo, en enero del 2025, en pedir la formación de una coalición marítima para apoyar las operaciones estadounidenses en Asia Occidental.

El diario The Wall Street Journal, que cita un cable interno del Departamento de Estado, asegura hoy que Washington está impulsando una nueva iniciativa internacional destinada a restablecer el tráfico marítimo comercial a través del estrecho de Ormuz.

El marco propuesto, denominado “Estructura de Libertad Marítima”, la Casa Blanca ha distribuido a las embajadas estadounidenses instrucciones para presionar a los gobiernos extranjeros para que se sumen a la estrategia.

Al inicio de su segundo mandato de cuatro años, Trump intentó formar una coalición similar durante la agresión estadounidense contra Yemen, pero el esfuerzo obtuvo un apoyo limitado y no llegó a concretarse de manera significativa.

Un segundo intento se produjo tras el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán, por donde pasa el 20 % de la producción mundial de petróleo y el 35 % del gas natural, tampoco encontró mayor respaldo, principalmente de sus aliados de la OTAN.

La guerra impuesta a Irán, según Teherán, comenzó con un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel, el pasado 28 de febrero, el segundo conflicto bélico en menos de un año, con el argumento de detener el programa nuclear persa, aunque los analistas sostienen que Washington pretende que Tel Aviv controle Medio Oriente.

Tensión y gastos

A 62 días del conflicto en territorio iraní, aumentan las tensiones, las divisiones entre Estados Unidos y sus aliados tradicionales se acentúan, lo que dificulta enormemente la formación de coaliciones, sobre todo porque coincide con el impulso europeo para desarrollar planes de posguerra que garanticen la seguridad de la navegación marítima.

Según CNN, la guerra contra Irán ha costado hasta la fecha unos 25.000 millones de dólares, estimado acumulado, aunque la cifra subestima el gasto real, según informó ante el Congreso Jules Hurst III, responsable interino de finanzas del Departamento de Defensa.

Mientras, el mayor portaaviones del mundo, el USS Gerald R. Ford, se retira del Medio Oriente con destino a Virginia después de un despliegue de más de 300 días, informó la agencia de noticias estadounidense AP. El buque de guerra antes había participado en la operación militar que secuestró al presidente Nicolás Maduro en Venezuela, en enero.

Fue enviado en el contexto de una tregua frágil en la guerra contra Irán. Junto con los portaaviones Lincoln y Bush. El Ford permaneció cerca de diez meses en operaciones desde su salida de la base naval de Norfolk el pasado mes de junio.

Medios estadounidenses señalan que estos acontecimientos se producen en paralelo a informaciones que señalan que el presidente Trump habría rechazado una propuesta iraní que contemplaba la apertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo a cambio de aplazar las negociaciones nucleares.

Sin embargo, el portal Axios citó fuentes según las cuales Trump decidió mantener el bloqueo naval impuesto a Irán como principal herramienta de presión.

Con ocasión de celebrarse hoy el Día Nacional del Golfo, el líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Mojtaba Jameneí, reafirmó la soberanía nacional y la determinación de las fuerzas iraníes para salvaguardar la estabilidad regional. Bajo la superficie del Golfo Pérsico existe el mayor depósito mundial de petróleo y gas natural.

Irán comparte fronteras marítimas con siete países árabes, seis de los cuales han resuelto sus límites mediante acuerdos bilaterales. La única excepción es Emiratos Árabes Unidos (EAU), que mantienen disputas marítimas no resueltas con otros tres países árabes. EAU anunció su salida de la OPEP a partir del 1 de mayo.

El estrecho de Ormuz es mucho más que un pasaje geográfico. El embajador de Irán en Egipto, Mojtaba Ferdowsi-Pour, afirmó que EEUU perdió su pulso con Irán, tanto desde la perspectiva de la economía mundial como en el sector energético y en materia monetaria, y trata ahora de revertir esa derrota por la vía diplomática.