Una operación de rescate del piloto de un caza derribado en Irán ha desatado en Estados Unidos una «guerra» por la libertad de prensa con la administración del presidente Donald Trump.
Medios importantes del país norteamericano demandan libertad de prensa en Estados Unidos, después que el Gobierno de Washington decidiera una censura sobre el conflicto bélico en Medio Oriente, en particular en Irán, que comenzó el 28 de febrero con bombardeos conjunto de EEUU e Israel en terrtorio persa.
El presidente Trump acusa a un periodista estadounidense por filtrar la información del rescate, que habría puesto en riesgo la misión para rescatar a un soldado y amenaza con llevar a prisión al comunicador estadounidense, cuya identidad no ha sido revelada.
Trump, magnate republicano de 79 años, advirtió con posibles consecuencias legales para un hombre de prensa por haber publicado información del rescate de los dos tripulantes del F-15 cuando todavía faltaba uno por evacuar, lo que llevó a que Irán ofreciera una recompensa por su captura.
Según el mandatario estadounidense alguien habría filtrado a un medio de comunicación la información de que el primer piloto había sido rescatado, pero que el ejército estadounidense buscaba a un segundo miembro del avión de combate derribado el viernes pasado, que coincidió con la caída de otras aeronaves impactadas por la defensa antiaérea persa.
El pasado fin de semana, Trump dijo a los medios que el militar rescatado se encontraba “tras las líneas enemigas en las traicioneras montañas de Irán” y que, aunque las fuerzas iraníes estaban muy cerca de su ubicación, el alto mando militar estadunidense monitoreaba su posición “las 24 horas del día y planificaban diligentemente su rescate”.
Sin embargo, el tema sobre la libertad de prensa ha vuelto a debate en Estados Unidos, ya que las fuentes oficiales han impedido el acceso a información o los avances en la investigación a figuras políticas, magnates y personajes famosos en el escándalo de Jeffrey Epstein, acusado de tráfico de personas y de liderar una red sexual de menores, entre otros casos.
“Trump y sus socios multimillonarios intentan moldear lo que la gente ve y oye para crear su propia realidad alternativa», señalan usuarios en las redes sociales. Pidieron, asimismo, a los medios locales “emitir la versión completa y sin editar de esta noticia (rescate del piloto) lo antes posible” en lugar de modificar o crear otra narrativa.
Corresponsales de guerra
Durante el conflicto en Medio Oriente, se han reportado al menos tres periodistas árabes muertos en Líbano por los bombardeos de Israel, dos corresponsales de guerra europeos heridos en Irán y el secuestro de una reportera estadounidense en Irak, aunque esta última habría sido liberada el miércoles, según un medio internacional.
Más de 250 periodistas han perdido la vida, la gran mayoría palestinos, cuando informaban desde la misma Gaza, territorio ocupado por Israel, a pesar de estar debidamente identificados, en lo que se considera una política del “silencio” por parte de Tell Aviv para evitar se revelara los excesos de los bombardeos contra una población civil.
Reporteros Sin Fronteras, a su vez, documentó el año pasado la muerte de más de 210 periodistas desde el inicio de la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza, el pasado 7 de octubre del 2023, informó la agencia siria SANA.
“Un chaleco de prensa, con la palabra PRESS escrita, funcionaba (antes) como escudo, y señalaba que quien lo llevaba no era combatiente, sino un comunicador”, pero hoy es blanco fácil de sus agresores, indica la cadena libanesa de noticias Al Mayadeen.
Gremios alertan
Diversas organizaciones internacionales abordaron esta cuestión, entre ellas Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), Reporteros Sin Fronteras y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) coinciden en que Asia Occidental es una de las regiones más peligrosas del mundo para los periodistas.
Un comunicador o reportero no solo enfrenta el peligro de los bombardeos o disparos, sino también detenciones, amenazas, restricciones a la cobertura, cortes de Internet e incluso hasta acusaciones de espionaje por cumplir su trabajo desde el mismo lugar de los sucesos.
Un grupo de activistas interrumpió, en mayo del 2023, una la conversación del entonces secretario de Estado, Antony Blinken, sobre libertad de prensa con un periodista del Washington Post para demandar la libertad del fundador de WikiLeaks, Julián Assange, quien había revelado informes confidenciales que comprometían a Estados Unidos.
La reciente muerte en Líbano de Fatima Ftouni, corresponsal de Al Mayadeen; Ali Choeib, periodista de guerra y corresponsal de Al Manar, referente del periodismo del país árabe; y Mohammad Ftouni, fotoperiodista y hermano de Fatima, provocó una amplia ola de condenas y fue considerada una prueba de que los comunicadores pueden convertirse en objetivos directos en los conflictos.
Expertos de la ONU pidieron una investigación inmediata, exhaustiva e independiente sobre el trágico suceso en el sur de Líbano, y en un comunicado conjunto consideraron la muerte de los tres comunicadores como un ataque flagrante contra la libertad de prensa.









