FIN DE UNA HEGEMONIA: EL “SÓLIDO NORTE” CAMBIA DE MANOS

Tras la caída de dos partidos históricos, el “Solido Norte” entra en un cambio político fuera de lo tradicional y con un rumbo incierto

Al termino de esta primera etapa electiva por la que esta pasando actualmente el Perú, corre una incertidumbre política sobre lo que ocurrirá con el “Solido Norte”, tras la derrota de partidos históricos como lo son el Partido Aprista Peruano (APRA) y el partido Alianza Para el Progreso (APP) al no haber alcanzado el 5% de votos en este primer proceso electoral que se visualiza a través de la plataforma de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).Así mismo, estos mismo resultados mostrarían a la candidata del partido Fuerza Popular, como la supuesta nueva figura predominante de estas regiones del país.

Tradicionalmente la región norte solía ser liderada por el APRA, teniendo su mayor fuerza en La Libertad, especialmente en la provincia de Trujillo. Este dominio aseguraba en el partido un fuerte respaldo, ligado a su trabajo con las haciendas azucareras desde la década de 1930. Su líder histórico Víctor Raúl Haya de la Torre, logró construir una representación política en estos sectores, en búsqueda de una justicia social frente a la oligarquía terrateniente de la época.

No fue hasta finales del segundo gobierno del expresidente Alan García Pérez, en 2011, que el APRA empezó a perder fuerza ante la aparición de nuevas agrupaciones en la jugada política. El propio líder aprista admitió en 2015 que esta hegemonía se debilitó a la falta de renovación interna y a no haberse adaptado a los cambios de escenario político.

A partir de este contexto, entra APP, liderado por Cesar Acuña, quien asumió un rol predominante en este sector norteño, marcando una nueva etapa en la dinámica política de la región. Durante muchos años fue quien gobernó esta región y no fue hasta estas elecciones, realizadas el pasado 12 de abril que este escenario cambió de manera significativa.

Según los resultados preliminares de este proceso electoral, ambos partidos políticos habrían quedado fuera de la competencia en esta primera etapa, dejando al Norte sin un liderazgo político tradicional definido y dando paso, por primera vez, una predominancia del partido de la señora Keiko Fujimori.

Este giro electoral no solo evidencia la caída de dos fuerzas históricas, sino también el quiebre de una hegemonía política que marcó por décadas al norte del Perú. El llamado “Solido Norte” deja de ser un bastión predecible y entra en una nueva etapa, donde el respaldo ciudadano se demuestra más dinámico y menos ligado a estructuras partidarias tradicionales.