«Apagado de motores» simbólico, por doble asesinato en Lurín

Transportistas realizaron un simbólico "apagado de motores" de tres minutos el viernes último , en señal de duelo por el asesinato de un chofer y su copiloto en Lurín

Los gremios de transporte urbano de Lima y Callao paralizaron sus actividades por tres minutos este viernes 17 de octubre, al mediodía (12:00 p.m.), con un simbólico «apagado de motores» en sus unidades. El masivo acto de duelo y protesta, convocado bajo el nombre de «Transporte Unido», responde al reciente doble asesinato en Lurín y a la ola de inseguridad que azota al sector, exigiendo a las autoridades medidas inmediatas y efectivas contra la criminalidad.

El movimiento fue promovido por las empresas de transporte que agrupan los conos Norte, Sur, Este y Centro, tras el violento ataque ocurrido la noche del jueves 16 de octubre, donde un chofer y su copiloto de una combi de la ruta Chepén-Lurín fueron asesinados a balazos mientras finalizaban su última jornada de trabajo. Según testigos, la unidad fue interceptada por individuos en motocicleta a la altura del paradero La Virgen. Compañeros de las víctimas denunciaron que el sector ha estado recibiendo amenazas y lidiando con pagos extorsivos durante semanas, sin la debida protección policial.

El comunicado oficial instó a la ciudadanía a unirse a la medida simbólica con el apagado de motores, bocinazos o cacerolazos en sus vehículos y hogares. Además del rechazo a la extorsión y los crímenes contra sus colegas, los transportistas también expresaron su solidaridad con la familia de Eduardo Ruiz, conocido como «Trvko», quien perdió la vida durante las manifestaciones del pasado miércoles 15 de octubre.

Pese a haber sostenido reuniones y acuerdos previos con las autoridades competentes, los representantes del gremio enfatizaron en su pronunciamiento que la violencia ha superado un límite intolerable. El acto simbólico se realizó en un contexto de alta tensión social, justo cuando el Gobierno central evaluaba la posibilidad de declarar el estado de emergencia en Lima Metropolitana para contener la ola de criminalidad.