Este viernes 9 de mayo, Florida aprobó oficialmente una ley, la HB 615, que prohibirá la adición de fluoruro al agua potable, convirtiéndose en el segundo estado de Estados Unidos en adoptar esta medida, después de Utah. El proyecto de ley fue firmado por el gobernador Ron DeSantis, quien defendió la decisión pese a las críticas provenientes del ámbito de la salud pública.
La medida ha generado preocupación entre especialistas en odontología, que advierten sobre el posible incremento de caries y enfermedades dentales, especialmente en sectores vulnerables que dependen del agua fluorada para el mantenimiento de su salud bucal.
En una conferencia realizada en Miami, DeSantis, acompañado por el comisionado de Agricultura Wilton Simpson y el cirujano general Joseph Ladapo, confirmó la firma de la denominada “Florida Farm Bill” (SB 700). Aunque la ley no menciona explícitamente el fluoruro, sí establece la prohibición de añadir ciertos componentes al agua potable, lo que, en la práctica, elimina la posibilidad de fluoración impulsada por muchas autoridades locales.
Además de la prohibición del fluoruro, la legislación incluye disposiciones para la protección del consumidor y la creación de la Fundación de Acuicultura de Florida. No obstante, el foco de la polémica sigue siendo la eliminación del fluoruro, un compuesto que, según expertos en salud dental, es clave para fortalecer el esmalte dental y prevenir caries, especialmente en comunidades con acceso limitado a servicios odontológicos.
La nueva normativa entrará en vigencia el próximo 1 de julio, marcando un precedente en la política sanitaria a nivel nacional. Mientras algunos celebran el derecho de decidir sobre el consumo de agua libre de aditivos, otros temen que las consecuencias se reflejen en el aumento de problemas dentales, afectando especialmente a los más vulnerables.









