La hasta ahora desconocida mujer que inspiró el lienzo El origen del mundo del pintor francés Gustave Courbet, ya no es más una NN, y es que el reconocido historiador francés Claude Schopp, biógrafo de Alejandro Dumas, dejó el descubierto, siglo y medio después, la identidad de la mujer que generó un inmenso escándalo en el París decimonónico.
Se trata de Constance Quéniaux, una bailarina de la Ópera de París, donde interpretó pequeños papeles hasta llegar a convertirse en una dama de compañía solicitada por algunos de los hombres con más poder de la capital francesa.
La suposición de Schopp es que Dumas descubrió la identidad de la mujer a través de diplomático otomano Khalil Bey, uno de los hombres que requirió el servicio de meretriz. Como dueño de una gran colección de arte, fue él quien le pidió el cuadro a Courbet, para quien la modelo habría posado a los 34 años.
Quéniaux era de condición humilde. Su madre era analfabeta y su padre nunca la reconoció. Aun así, Constance llegó a frecuentar con personas de la alta sociedad y terminó por convertirse en una reconocida filántropa.
Acudir a meretrices que fungieran de modelos fue habitual durante la segunda mitad del siglo XIX, pintores como Manet, Degas, Van Gogh o Toulouse Lautrec se sirvieron de ellas para inspirar sus lienzos.
En ese tiempo, el primero que suscitó una gran polémica fue Manet con su obra Olympia porque era protagonizado por una meretriz; sin embargo, ningún otro lienzo causó tanta controversia como el de Gustave Courbet, donde se muestra a una mujer echada con las piernas abiertas y totalmente desnuda y titulada El origen del mundo.
R.E.T









