
El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) ha iniciado recientemente un cambio sustancial en el sistema de alimentación escolar. Bajo el nombre Wasi Mikuna, que en idioma quechua significa “comida de casa”, este nuevo programa apuesta por priorizar productos netamente frescos provenientes de la agricultura familiar e involucra directamente a los padres en cada etapa del proceso alimentario escolar.
Asimismo, el MIDIS enfatizó que, desde que salió a la luz el caso de las conservas en mal estado vinculadas con FRIGOINCA, se tomaron medidas inmediatas: se denunciaron penalmente a los involucrados, se suspendió la producción y distribución de dichas conservas, y gestionó el cierre y sanción de la empresa responsable. Por ello, la participación de la comunidad en el nuevo modelo busca garantizar mayor transparencia y seguridad.
Además, un plan piloto realizado en este año escolar en colegios de Piura, Cusco y Ayacucho demuestra resultados positivos: más de 8,600 estudiantes reciben alimentos muy frescos y culturalmente pertinentes preparados en sus propios centros educativos, gracias al arduo trabajo de los comités escolares compuestos por madres y padres de familia. Como destaca la economista especializada en programas sociales, Carolina Trivelli, “el cambio genera incertidumbre porque no está claro quién garantizará la inocuidad de los alimentos o qué ocurrirá si los padres son engañados por quienes les venden los productos”, opinión muy valiosa para dimensionar los riesgos del nuevo enfoque.
Por otro lado, pensando en la sostenibilidad del sistema, el MIDIS anunció que el modelo de compra directa a proveedores quedará descontinuado a partir de 2026; en su lugar, se consolidará la modalidad de subvención económica, en la que los padres reciben dinero público para adquirir los insumos necesarios en su comunidad. De esta manera, se espera dinamizar la economía local y potenciar la corresponsabilidad.
Finalmente, para asegurar la continuidad, calidad y seguridad del servicio alimentario durante la transición, el MIDIS, emitió un conjunto de acciones temporales: transparencia total de los menús y marcas empleadas, a través de plataformas digitales, fortalecimiento de la vigilancia sanitaria, así como mecanismos de monitoreo territorial. Estas medidas acompañan la extinción gradual del anterior sistema que trajo muchos problemas de intoxicación en los niños por estar los productos vencidos o en mal estado de conservación, debido a fallas e insalubridad en su proceso de fabricación. Además, permitirá que la comunidad esté más informada en todo momento de lo que consumen los niños en los centros educativos del Estado peruano.








