
Además, el ingeniero Fernando Lazares, jefe del Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres, afirmó: “las edificaciones que alcanzan un daño mayor al 85 % ya se consideran colapsadas, sea de forma parcial o total”, advirtiendo que la ausencia de fiscalización municipal es un factor clave en esta peligrosa realidad. El especialista subraya que la desidia de los gobiernos locales frente a la supervisión técnica ha permitido el crecimiento de construcciones vulnerables.
Por otra parte, según el estudio del CISMID-UNI, existen distritos limeños con suelos más firmes que atenúan mejor las ondas sísmicas. Breña, Cercado de Lima, Jesús María, Lince, Magdalena, Miraflores, Pueblo Libre, San Isidro y San Miguel son las zonas con menor nivel de vulnerabilidad.
En cambio, los distritos con mayor riesgo, debido a suelos blandos e inestables y presencia de autoconstrucciones, son San Juan de Lurigancho, Villa María del Triunfo, Comas, Independencia, Los Olivos, Ventanilla, Ancón, Ate, Chorrillos, Lurín, La Molina y Santa Rosa; ahí el peligro de derrumbes y catástrofes en caso de sismo fuerte es alarmante.
Finalmente, en caso de un mega terremoto en Lima, los cálculos del CISMID y el IGP apuntan a decenas de miles de fallecidos y cientos de miles de damnificados, dado que más del 60 % de las viviendas fueron levantadas de forma autónoma sin criterios técnicos, lo que podría desatar una tragedia de proporciones colosales.








