Ricardo Sánchez Serra
En tiempos donde la democracia enfrenta múltiples desafíos, Taiwán representa una voz clara en defensa de las libertades, la transparencia institucional y el respeto a los derechos humanos. Esta isla, moderna y resiliente, ha logrado construir una sociedad democrática vibrante que no solo inspira, sino que también genera alianzas sinceras en el plano internacional.
Uno de sus principales socios en Sudamérica es Paraguay, país con el que mantiene relaciones diplomáticas desde hace 68 años. En ese marco, el canciller taiwanés Lin Chia-lung lidera una delegación empresarial de alto nivel que ya se encuentra en territorio paraguayo, con el propósito de fortalecer la cooperación económica, tecnológica y educativa.
La iniciativa más emblemática es el Parque Tecnológico Inteligente Taiwán-Paraguay, que busca convertir al país sudamericano en un centro de operaciones regional para la innovación. La visita incluye el análisis de proyectos en semiconductores, salud digital, movilidad eléctrica, agroindustria y textiles técnicos, con el claro objetivo de avanzar hacia una “diplomacia con valor añadido”.
El volumen comercial entre ambas naciones superó los 240 millones de dólares en 2024, con más de 210 millones provenientes de exportaciones paraguayas a Taiwán. Esta balanza positiva refleja una relación que no se basa en discursos, sino en hechos.
Además, dentro de la estrategia “Taiwán + N”, el gobierno taiwanés considera a Paraguay como plataforma estratégica para acceder al Mercosur, bloque que reúne a más de 300 millones de personas. En un mundo cada vez más interdependiente, estas alianzas regionales permiten superar barreras arancelarias y geopolíticas, dando paso a una cooperación basada en principios y beneficios compartidos.
Taiwán merece ser respaldado por la comunidad internacional, no solo por su capacidad tecnológica y económica, sino por lo que representa: el derecho de los pueblos a vivir en libertad, a elegir sus autoridades y a desarrollarse sin imposiciones externas.
Hoy, más que nunca, apoyar a Taiwán es apoyar la democracia. Y Paraguay, con visión y coraje, está ayudando a abrir ese camino en América del Sur.








