La Comisión de Ética del Congreso de la República aprobó sancionar a la congresista Susel Paredes con una amonestación escrita pública. La medida se debe a las declaraciones de Paredes, donde afirmó que no permitió que personas trans invitadas a un evento en el Legislativo utilizaran el baño de hombres, pues, según ella, estos podrían atacarlas, tal como sucedería en las cárceles. Esta afirmación fue considerada una ofensa a los trabajadores varones del Parlamento.
Inicialmente, el informe final del caso proponía una sanción mucho más severa: la suspensión de la legisladora por 30 días, lo que implicaba la pérdida de haberes.
Sin embargo, durante la sesión, el congresista Pasión Dávila presentó una cuestión previa para cambiar esta propuesta por una amonestación escrita pública. Dávila argumentó que la suspensión era desproporcional, señalando que la congresista había reconocido su error y se había disculpado, y que la dureza de la sanción parecía tener una «intención política» por parte de quienes no coinciden con ella.
La cuestión previa fue finalmente aprobada con siete votos a favor y cuatro en contra, dejando la sanción definitiva en una amonestación pública, mucho menos gravosa que la propuesta inicial.









