América Latina vive una situación de tensión tras la amenaza de una posible intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, en el marco de una inusual operación antidroga y la militarización del mar Caribe.
La segunda administración del republicano Donald Trump (2025-2028) dispuso el despliegue de fuerzas aéreas y navales bajo el argumento de combatir el narcotráfico, pero ha puesto en duda el objetivo de la medida en la región.
Desde septiembre pasado el presidente Trump desplegó tres destructores, un buque de asalto anfibio, un crucero lanzamisiles, un submarino nuclear y alrededor de 10.000 efectivos en la región. La semana pasada se dispuso el traslado del portaviones USS Gerald R. Ford, el portaviones más grande del mundo, y cinco destructores.
Además, el Pentágono ordenó la restricción temporal de vuelos civiles cerca de Puerto Rico por “razones especiales de seguridad”, lo que coincide con el despliegue reciente de aviones y buques militares estadounidenses en el Caribe.
Países como Brasil, Colombia y México han criticado lo que consideran desproporcionado el desplazamiento militar frente a las costas de Venezuela, que ha denunciado un plan para invadir el país sudamericano y controlar sus recursos energéticos.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, hizo un llamado el viernes a una “guerra multiforme” ante lo que considera una “ambición” del gobierno de Trump sobre las reservas de petróleo y gas, además de oro y otros recursos del país sudamericano, según Telesur.
“Si Venezuela no tuviera 30 millones de hectáreas cultivables, no estuviera donde está, ni tuviera la historia gloriosa de Bolívar, ni la mayor reserva de petróleo del mundo y la cuarta de gas, quizás ni la nombraran”, expresó en el Encuentro Parlamentario del Gran Caribe en Defensa de la Paz en Caracas.
Sin embargo, el presidente Trump a su regreso procedente de Corea del Sur, a bordo del Air Force One, negó que EEUU planee ataques aéreos contra territorio venezolano, y el secretario de Estado, Marco Rubio, también descartó una política de línea dura contra Venezuela.
A través de su cuenta en la red social X, Rubio descalificó informes del Miami Herald y The Wall Street Journal que, citando fuentes anónimas del Pentágono, detallaban supuestos planes de ataque, en medio de crecientes tensiones diplomáticas entre Washington y Caracas.
Las autoridades venezolanas recordaron que Rubio tiene “un historial de pronunciamientos injerencistas”, en los que ha apoyado de manera consistente “la imposición de sanciones y ha defendido una política de máxima presión sobre Caracas, sin descartar opciones más agresivas”.
De otro lado, el presidente colombiano, Gustavo Petro, lamentó que Gobiernos de América Latina y el Caribe no se hayan pronunciado contra los ataques de Estados Unidos hacia embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, luego que las Naciones Unidas acusara el jueves a Washington de “violar el derecho internacional” con el pretexto de una operación antidroga.
“La ONU repite lo que he dicho: los ataques en el Caribe violan el derecho internacional humanitario. Que tristeza que América Latina y el Caribe se silencien. La integración no puede ser retórica. Cien años de soledad y aún así, resistiremos”, expresó en la red X el líder de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC).
De acuerdo con el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, las más de 60 personas a bordo de las supuestas “narcolanchas” fueron víctimas de “ejecuciones extrajudiciales” con ataques de misiles a 12 embarcaciones y que tales acciones deben cesar “independientemente de los presuntos delitos que se les imputen”.
A raíz de la presencia en el Caribe de huracán Melissa, de categoría cinco, fueron suspendidas unas maniobras conjuntas de EEUU y Trinidad y Tobago, que ha puesto a sus Fuerzas de Defensa en estado de alerta máxima, pero el periódico local Daily Trinidad Express, informó de un memorándum en el que se señala que no se trata de ejercicios.
En este contexto, Venezuela habría solicitado asistencia a Rusia, China e Irán, aliados del grupo BRCS, debido a la presión militar de Estados Unidos, miembro de la OTAN, informó el periódico The Washington Post.
El medio precisa que Caracas solicitó a Moscú fortalecer sus sistemas de defensa antiaérea y contar con misiles, mientras con Pekín una «cooperación militar ampliada», que incluiría acelerar la producción de ciertos sistemas de radar, y con Teherán el suministro de equipo militar, incluyendo drones, informó la agencia rusa Tass.
La directora de inteligencia de EEUU, Tulsi Gabard, dijo el viernes en el Diálogo de Manama, una cumbre anual sobre seguridad celebrada en Baréin, que la antigua estrategia estadounidense de “cambio de regímenes o construcción de naciones” había llegado a su fin.
La alta funcionaria sostuvo que esa estrategia “consistía en derrocar regímenes, intentar imponer nuestro sistema de gobierno a otros, intervenir en conflictos que apenas se comprendían y salir con más enemigos que aliados”, señaló RT.









