Un grave episodio de violencia infantil ha estremecido a Rusia y a la comunidad internacional. El lunes 24 de junio, un ciudadano bielorruso agredió brutalmente a un niño de apenas 18 meses en el aeropuerto de Sheremetyevo, en Moscú. La madre del menor, una mujer embarazada que acababa de llegar desde Irán, recogía su equipaje cuando ocurrió el ataque. El agresor, aparentemente bajo los efectos de estupefacientes, tomó al niño por el tobillo y lo estrelló contra el suelo sin mediar palabra.
El pequeño sufrió múltiples fracturas en el cráneo y daños en la columna vertebral. Fue trasladado de urgencia a un hospital, donde permanece en coma inducido y bajo pronóstico reservado. Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad muestran la violencia del acto y la posterior reacción del agresor, quien se comportó de manera errática antes de ser reducido por personal de seguridad.
Las autoridades rusas han calificado el hecho como intento de asesinato y han iniciado una investigación para esclarecer los móviles del ataque. No se descarta que la agresión haya estado motivada por razones racistas, xenófobas o derivadas de una crisis psicótica. El acusado, identificado por medios internacionales como Vladimir Vitkov, fue detenido en el lugar y sometido a peritajes médicos para evaluar su estado mental.
El caso ha desatado una ola de indignación en Rusia. La defensora regional de la infancia, Ksenia Mishonova, expresó su repudio al acto y pidió la máxima sanción para el responsable. Organizaciones humanitarias y medios internacionales han hecho eco del drama vivido por la familia iraní, que había atravesado una travesía desde Afganistán hasta Rusia buscando refugio y seguridad debido a los recientes bombardeos en su país.








