
El evento que dio inicio el pasado 31 de octubre tuvo que prolongarse hasta el pasado fin de semana con una jornada extra para finalizar negociaciones. No obstante, ha habido algunas cuestiones pendientes y deberán ser resueltas el próximo año en la cumbre que se llevará a cabo en Egipto. “Se mantiene el objetivo de limitar la temperatura del 1,5 °C como exige el acuerdo de París”, realzó en una conversación con DW Osver Polo, miembro del Climate Action Network (CAN) Latinoamérica. Sin embargo, “el financiamiento climático para los países del sur, para que logren implementar sus planes de adaptación y de mitigación, aún se mantienen como una promesa incumplida”, lamentó el también miembro del Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático de Perú.
Se trata de los 100 mil millones de dólares al año para 2020 prometidos por los piases desarrollados para la reducción de vulnerabilidad al cambio climático de los países en vía de desarrollo, como los de América Latina y el Caribe. “El movimiento climático consiguió que se pusiera el foco en las discusiones globales sobre peticiones relacionadas con los mecanismos de Pérdida y Daños”, dijo Ilan Zugman, director Gerente para América Latina 350.org, realzando el papel de la sociedad civil en la cumbre. Dicho principio responsabiliza a los países desarrollados de la generación de gases de efecto invernadero que causan impactos del cambio climático.
Finalmente, en el marco de la cumbre también se dio a conocer la Iniciativa AFOLU 2040, Construyendo Resiliencia en la Región Centroamericana, la cual, pretende gestionar diez millones de hectáreas de paisajes productivos sostenibles de Centroamérica y República Dominicana que sean resilientes al cambio climático en 2030. Dicha iniciativa, es la que está implicada la agencia internacional de cooperación alemana GIZ, también pretende lograr que los mencionados países alcancen la neutralidad de carbono para 2040.
L.P.C.C.