Los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Turquía, sostuvieron hoy una conversación telefónica sobre la situación de Ucracia, informó el Kremlin, después que Washington iniciara contactos con países europeos opuestos al plan de paz de Estados Unidos.
Moscú negó haber recibido ´la versión de Ginebra´ (Suiza), donde se reunieron el domingo el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, con una delegación europea, básicamente Alemania, Francia y Reino Unido, en la primera consulta sobre el plan de paz del presidente estadounidense Donald Trump para poner fin a las hostilidades entre Kiev y Moscú.
“Es incorrecto analizar las filtraciones sobre el proyecto de paz estadounidense, es necesario recibir la información oficial”, sostuvo el vocero presidencial ruso, Dmitri Peskov.
Según el medio ruso RT, en la conversación entre Putín y Erdogan, cuyos países son vecinos en la región de euroasia, los temas centrales fueron las relaciones bilaterales y las cuestiones en torno a la resolución del conflicto en Ucrania, fronteriza a Rusia y que pretende incorporarse a la OTAN, pese a la desaprobación de Moscú.
“Se intercambiaron opiniones sobre la situación en Ucrania, incluyendo las propuestas estadounidenses para una solución pacífica”, señaló un comunicado publicado en la página web del Kremlin.
Putin, según Moscú, “señaló que estas propuestas, en la versión que hemos visto, están en línea con las discusiones de la reunión ruso-estadounidense en (la cumbre de agosto en) Alaska y, en principio, pueden servir de base para un acuerdo de paz definitivo”.
Moscú y Kiev celebraron este año tres rondas de conversaciones directas en mayo, junio y julio para abordar la crisis ucraniana y cuestiones humanitarias, que terminaron en canjes de prisioneros, intercambios de visiones sobre un posible alto el fuego en forma de memorándum y propuestas por parte de Moscú de formar tres grupos de trabajo en línea: sobre cuestiones políticas, humanitarias y militares.
El pasado jueves medios estadounidenses publicaron un plan de paz del presidente Trump, para el conflicto ucraniano y que fue ampliamente discutidos en los medios occidentales.
El plan de 28 puntos presiona a Kiev para que ceda territorio, como Crimea, Luhansk y Donetsk, anexados por Rusia; limitar el tamaño de las fuerzas armadas ucranianas; elecciones en un plazo de 100 días; el compromiso de no unirse a la OTAN a cambio del fin de la guerra, eliminación del neonazismo y el fin a la discriminación de los residentes de habla rusa, entre otros.
Sin embargo, Alemania, Francia y Reino Unido, aliados de Ucrania, no están contentos con la iniciativa y rechazan los puntos claves. En el plan alternativo, conocido a través de la prensa occidental, se insiste en la admisión de Kiev en la OTAN y respeto a la soberanía nacional de Ucrania, lo que implica la entrega de territorio ocupados y anexados por Moscú.
En principio Moscú buscó un compromiso formal de Kiev de no convertirse en una amenaza para la seguridad de Rusia, pero el líder del régimen ucraniano, Volodimir Zelenski, optó por un acercamiento a la OTAN, lo que desató la guerra, el 24 de febrero del 2022, con la intervención de Occidente a través de armas y dinero contra Rusia.
Estados Unidos entiende que la aprobación del plan en desarrollo para Ucrania depende de la posición de Rusia, declaró previamente Rubio, citado por medios locales, a pesar de que no estuvo presente en Ginebra una delegación rusa.
Las delegaciones tienen ya un «producto» construido a partir de «unos cimientos aportados» por todas las partes implicadas. Sobre esa base han conseguido «un buen avance», declaró Rubio en rueda de prensa acompañado por el jefe negociador ucraniano, Andrei Yermak, informó el medio europeo EP.









