Polémica desata sangriento operativo policial en Brasil

Policía identifica a 109 de los 132 muertos en favelas

La Policía de Brasil ha identificado al menos a 109 de 132 personas fallecidas el martes en una sangrienta operación en el estado de Río de Janeiro, y asegura que 78 tenían antecedentes penales, en un hecho que genera repercusión nacional e internacional.

La redada policial llevada a cabo por 2.500 agentes, considerada la más mortífera en la historia de Río, es criticada por manifestantes que han participado en marchas de rechazo a la violenta operación en las favelas (barriadas) de Penha y Alemao, que tenía el objetivo de detener a un centenar de presuntos narcos.

El megaoperativo, denominado “Contención” contra el narcotráfico, se realizó contra miembros de la peligrosa banda Comando Vermelho, la mayor facción criminal de Río de Janeiro, y frenar su expansión, argumentó el gobernador de Río de Janeiro, Claudio Castro.

Sin embargo, los presuntos traficantes de drogas opusieron resistencia con armas y barricadas en un enfrentamiento que se prolongó por más de diez horas y cuyo resultado es cuestionado hasta por las Naciones Unidas que ha pedido investigar excesos. La Policía asegura que los delincuentes lanzaron bombas desde drones.

Desde la ONU expresan preocupación por el uso excesivo de la fuerza en el operativo que dejó unas 132 fallecidos, incluido cuatro agentes, mientras el gobierno brasileño ha garantizado una investigación independiente para detener las violaciones de derechos humanos.

La profesora de Antropología de la Universidad Federal Fluminense, Lucía Eilbaum, sostiene que el contexto regional e internacional influyó de forma decisiva en el discurso del gobernador de Río, seguidor del exmandatario ultraliberal Jair Bolsonaro. En última instancia, Castro autorizó y ordenó el operativo al calificar a las organizaciones como “narcoterroristas”.

Eilbaum sostiene que Brasil vive un escenario político marcado por la disputa presidencial del próximo año y en ese marco considera que la reciente cercanía entre los presidentes de Brasil y de EEUU deja un espacio poco claro para la derecha brasileña, que intentaría ocupar ese protagonismo mediante posiciones más duras y alineadas con el discurso de Donald Trump, reportan medios locales.