El Papa León XIV, en un mensaje enviado a Perú, sede de la 34.ª Jornada Mundial del Enfermo, dijo que la cercanía que trascienda las normas rituales, debe contemplar una visión renovada de la autoestima, no basada en estereotipos de éxito o carrera.
En su misiva, publicada este martes, recuerda su experiencia como misionero y obispo en la norteña ciudad de Chiclayo, donde se celebrará el 11 de febrero esta Jornada, e invitó a “amar soportando el dolor del otro”, siguiendo los pasos del Buen Samaritano.
“Yo mismo he constatado, en mi experiencia en Perú, cómo muchas personas comparten la misericordia y la compasión al estilo del samaritano y el posadero. Los familiares, los vecinos, los operadores sanitarios, los agentes de pastoral sanitaria y tantos otros que se detienen, se acercan, curan, cargan, acompañan y ofrecen de lo suyo, dan a la compasión una dimensión social”, subrayó.

La experiencia vivida durante dos décadas en Perú, “que se realiza en un entramado de relaciones, supera el mero compromiso individual” sostuvo Robert Francis Prevost, nombre original de León XIV, nacido hace 70 años en Estados Unidos y con nacionalidad peruana.
Al referirse a la parábola del Evangelio de Lucas, el Pontífice considera necesario redescubrir “la belleza de la caridad” y la “dimensión social de la compasión”. Este valor, que evoca los conceptos expresados en la encíclica Fratelli tutti del desaparecido Papa Francisco, no se reduce al “mero esfuerzo individual”, sino que encuentra su plenitud en las relaciones.
“Vivimos inmersos en la cultura de lo rápido, de lo inmediato, de las prisas, así como también del descarte y la indiferencia, que nos impide acercarnos y detenernos en el camino para mirar las necesidades y los sufrimientos a nuestro alrededor”, escribió.
El Santo Padre señaló que la moral “no reside tanto en identificar al prójimo como en hacerse prójimo” y que la “clave”, según san Agustín, está en que “nadie es prójimo de otro hasta que se acerca a él voluntariamente. Por lo tanto, quien ha mostrado misericordia se ha hecho prójimo”.

“La compasión no puede reducirse a una simple ´filantropía´, sino que debe traducirse en signos de participación ´personal´ en el sufrimiento ajeno, yendo más allá de las propias necesidades”, indicó León XIV.
“El amor no es pasivo, va al encuentro del otro; ser prójimo no depende de la cercanía física o social, sino de la decisión de amar. Por eso, el cristiano se hace prójimo del que sufre, siguiendo el ejemplo de Cristo, el verdadero Samaritano divino que se acercó a la humanidad herida”, anotó.
Las referencias al cuidado de los enfermos también son recurrentes en la Exhortación Apostólica Dilexi te, firmada por el propio León XIV, donde se identifica como parte esencial de la misión eclesial y como una auténtica “acción eclesial”.
El Pontífice recuerda los escritos de san Cipriano sobre la propagación de la peste en su época, para mostrar cómo, precisamente en tales circunstancias, se mide la “salud” de una sociedad, incluso la actual. Además se refirió al encuentro con los leprosos por parte de san Francisco de Asís: «el Señor mismo lo condujo hasta ellos porque había descubierto la dulce alegría de amar”.
Esta perspectiva, añadió, “también nos permite redescubrir el verdadero significado del amor propio, liberando nuestra autoestima de los estereotipos de éxito, carrera, posición social o linaje, y recuperando el lugar que nos corresponde ante Dios y nuestros hermanos”.
Cuanto más las vive de manera auténtica, al referirse a la naturaleza espiritual, “tanto más madura también en la propia identidad personal. El hombre se valoriza no aislándose sino poniéndose en relación con los otros y con Dios”, concluyó.








