
En un gesto diplomático de gran relevancia, la República del Paraguay anunció la próxima apertura de una Representación Consular en las provincias del sur de Marruecos, en pleno territorio del Sáhara Occidental. Esta decisión materializa su reconocimiento explícito de la soberanía marroquí sobre dicha región y se suma a la creciente dinámica internacional que consolida la posición de Rabat bajo la dirección de Su Majestad el Rey Mohammed VI.
El anuncio fue realizado por el ministro de Asuntos Exteriores paraguayo, Rubén Darío Ramírez Lezcano, durante un encuentro bilateral sostenido en Rabat el miércoles 29 de octubre de 2025 con el canciller marroquí Nasser Bourita. En ese marco, Paraguay no solo reafirmó su respaldo a la integridad territorial de Marruecos, sino que también ratificó su apoyo a la iniciativa marroquí de autonomía presentada ante la ONU en 2007, considerada por múltiples actores como la solución más realista y creíble al conflicto.
Diplomacia productiva: cooperación estratégica y visión atlántica
Tras la reunión, ambos cancilleres adoptaron un Comunicado Conjunto orientado a estructurar y acelerar proyectos estratégicos en áreas clave como energías renovables, logística, agricultura, transporte aéreo y turismo. Paraguay y Marruecos expresaron su voluntad de forjar una asociación económica atlántica sostenible, aprovechando sus activos complementarios: Marruecos como plataforma industrial y logística africana, y Paraguay como potencia agroindustrial e hidroeléctrica sudamericana.
El encuentro reafirmó también el compromiso de fortalecer los vínculos entre Marruecos y el Mercosur, con la ambición de fomentar una alianza equilibrada y solidaria entre ambas orillas del Atlántico Sur. Se valoraron iniciativas como el proceso de los Estados Africanos del Atlántico, el acceso de los Estados del Sahel al océano y el Gasoducto africano atlántico, todos considerados motores de prosperidad compartida.
Paraguay: firmeza ética y liderazgo regional
Este paso diplomático posiciona a Paraguay como un actor confiable y visionario en la escena internacional. Su decisión no solo ratifica una política exterior alineada con el realismo político, sino que refleja un compromiso con el diálogo, la cooperación y el respeto al derecho internacional. En tiempos donde algunos países aún se aferran a concepciones ideológicas heredadas de la Guerra Fría, Paraguay demuestra que la diplomacia moderna exige pragmatismo, ética y visión geoestratégica.
Como dijera Raymond Aron, pensador de la realpolitik democrática: «La política exterior no se juzga por las intenciones, sino por los efectos que produce en el equilibrio del mundo.”
Paraguay ha elegido producir efectos concretos: reconocimiento, cooperación y alianza. Que otros sigan el ejemplo.





