El Papa León XIV instó este viernes a los servicios de inteligencia nacional en el mundo a evitar que la “información confidencial” se utilice “para intimidar, manipular, chantajear o desacreditar” a figuras públicas, incluido líderes religiosos.
Durante una audiencia con los directivos y funcionarios del Sistema de Información para la Seguridad de Italia (SISI), el Pontífice sostuvo que el trabajo de la inteligencia “requiere competencia, transparencia y confidencialidad”.
En un discurso completamente en italiano recomendó “una mirada ética» que tenga en cuenta al menos dos aspectos imprescindibles: el respeto de la dignidad y la ética de la comunicación.
El respeto de la dignidad humana como “exigencia ética” que nunca se puede olvidar y nunca puede faltar, sostuvo León XIV. Ciertamente, “no siempre es fácil encontrar un equilibrio”, admitió el jefe de la Iglesia Católica.
Citó a la Comisión Europea para la Democracia a través del Derecho, según la cual “las agencias de seguridad a menudo tienen que recopilar información sobre las personas y, por lo tanto, inciden fuertemente en los derechos individuales”.
“Es necesario, pues -agregó-, que se establezcan límites, según el criterio de la dignidad de la persona, y que se permanezca vigilante ante las tentaciones a las que un trabajo como el de ustedes les expone”.
«Hay que asegurar de que sus acciones sean siempre proporcionales al bien común que se persigue y que la protección de la seguridad nacional garantice siempre y en todo momento los derechos de las personas, su vida privada y familiar, la libertad de conciencia y de información, y el derecho a un juicio justo», anotó.
Recordó a quienes “han perdido la vida en misiones delicadas”, pero a su vez lamentó que en varios países la Iglesia Católica ha sido “víctima de servicios que oprimen su libertad”.
Este es un problema que surge en varios países, incluso en relación con la Iglesia, “víctima de servicios de inteligencia que actúan con fines no buenos, oprimiendo su libertad”. Dijo que por un lado hay un “reconocimiento” por un trabajo “exigente” y de “grave responsabilidad” que “requiere competencia, transparencia y, al mismo tiempo, confidencialidad” para vigilar los peligros a la paz y la vida de la nación.









