El Papa León XIV sostuvo este viernes que la “diplomacia de la fuerza” está destruyendo el diálogo como salida a los conflictos y compromete “gravemente el estado de derecho”.
En el tradicional encuentro, a principio de cada año, con el cuerpo diplomático acreditado ante el Vaticano, en Roma, el Pontífice expresó a unos 420 representantes de 184 países y organizaciones internacionales, que existe preocupación por “un número creciente de tensiones y conflictos” en el mundo.
“La guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende. Se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas”, subrayó.
Expresó su preocupación por las tensiones en el mar Caribe y el Pacífico, donde Estados Unidos militarizó la zona desde el pasado agosto con el argumento de hacer frente a los carteles de la droga, pero terminó por atacar a Venezuela, el 3 de enero, para secuestrar al presidente Nicolás Maduro, con la muerte del un centenar de militares y civiles.
Nacido hace 70 años en Estados Unidos y con nacionalidad peruana, León XIV reiteró su condena “de involucrar a los civiles en operaciones militares, de cualquier manera”.
Hizo un llamado a respetar “la voluntad del pueblo venezolano y al compromiso con la defensa de los derechos humanos y civiles de todos y con la construcción de un futuro de estabilidad y concordia”.
En su análisis de la coyuntura internacional, el Santo Padre respaldó el papel de la diplomacia que «promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes», pero observa que este mecanismo «está siendo sustituido por una diplomacia basada en la fuerza».
Hoy en día, según el Papa, “la paz ya no se busca como un regalo y como un bien deseable en sí mismo” sino “mediante las armas como condición para afirmar el propio dominio” y advirtió de los peligros del “nacionalismo excesivo” y de la distorsión del ideal del estadista.
Asimismo, dijo esperar que “la comunidad internacional recuerde que la protección del principio de la inviolabilidad de la dignidad humana y la santidad de la vida siempre cuenta más que cualquier mero interés nacional.
Comentó sobre “ciertas similitudes siguen siendo muy actuales, como los movimientos migratorios y la reestructuración de los equilibrios geopolíticos y los paradigmas culturales”. Instó a brindar medidas contra la ilegalidad en el caso de la migración y la trata de seres humanos. Renovó, asimismo, el llamamiento a la abolición de la pena de muerte.
Al referirse a la libertad de expresión, consideró necesario el diálogo, pero advirtió sobre el uso y el significado de las palabras, cada vez más utilizadas como un arma con la cual engañar, golpear y ofender a los adversarios, ya sea en la política o en las redes sociales.
“Es doloroso ver cómo, especialmente en Occidente, el espacio para la verdadera libertad de expresión se está reduciendo rápidamente”, expresó y añadió que al mismo tiempo que se está desarrollando “un nuevo lenguaje al estilo orwelliano que, en un intento por ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo alimentan”.
El Papa León también habló de la libertad de conciencia, sobre todo en el rechazo de prácticas como el aborto o la eutanasia, y de la libertad religiosa. Pidió que se respete plenamente el culto para los cristianos y para todas las demás comunidades religiosas.
Lamentó la creciente persecución de los cristianos, que afecta a más de 380 millones de fieles en todo el mundo, es decir, uno de cada siete. En Europa y América se observa una forma sutil de discriminación religiosa contra los cristianos. “Allí, a veces se les restringe su capacidad de proclamar las verdades del Evangelio por razones políticas o ideológicas, especialmente cuando defienden la dignidad de los más débiles”, anotó.
Observó que la paz también se ve amenazada por la existencia de arsenales nucleares en el mundo y señaló la importancia de dar continuidad al Tratado New START, que expira el próximo febrero.
“De hecho, existe el peligro de volver a la carrera por producir armas nuevas cada vez más sofisticadas, incluido el uso de la inteligencia artificial. Esta última es una herramienta que requiere una gestión adecuada y ética, junto con marcos normativos centrados en la protección de la libertad y la responsabilidad humana”, externó.
León XIV dijo que “la debilidad del multilateralismo es motivo de especial preocupación a nivel internacional y resalto el papel de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que fue creada hace 80 años con el eje central de la cooperación multilateral para salvaguardar la paz y defender los derechos humanos fundamentales.









