El Papa León XIV aceptó un “duelo” con la leyenda española del tenis mundial, Rafael Nadal, al recibir una camiseta firmada por el exastro español que le fue entregada en el Vaticano, informó hoy el Arzobispado de Madrid.
“Al Papa león XIV con toda mi admiración y cariño” fue el mensaje que el ex número uno de la ATP Rankings dejó estampado junto a su firma en la camiseta entregada el miércoles por el jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, José Luis Zamorano, quien fue recibido en audiencia en el Vaticano.
Nadal, ganador de 22 Grand Slams: 14 Roland Garros; 4 US Open; 2 Wimbledon; 2 Open de Australia, se retiró el 19 de noviembre de 2024, luego de disputar el último partido de carrera en la Final a 8 de la Copa Davis que puso fin a una trayectoria con más de mil partidos ganados, 92 títulos alcanzados y 209 semanas como No. 1 del PIF ATP Rankings.

La visita del especialista se enmarcó en el día dedicado al mundo del sufrimiento, la Jornada Mundial de Enfermo, y el grupo del Ramon y Cajal ha tenido un sitio reservado en la Audiencia. Una catequesis en que el Pontífice ha dedicado a todos los enfermos.
Zamorano aseguró que el Papa León XIV, nacido hace 70 años en Estados Unidos, “le hizo mucha ilusión y me dijo ‘qué bonito’, y que algún día a ver si jugaba un partido”.
La audiencia privada, mantenida al término de la Audiencia General celebrada en el día de la Virgen de Lourdes y Jornada Mundial del Enfermo, fue en agradecimiento a un miembro de la Orden de San Agustín, el padre Ángel Camino, a los cardiólogos de ese centro médico por su atención a varios sacerdotes.
El centro médico madrileño atiende cada año a aproximadamente 600.000 pacientes, una labor asistencial de gran magnitud que fue puesta en valor durante el encuentro.
Según el Arzobispado de Madrid, 70 trabajadores del hospital y algunos familiares se unieron a este momento que, como destaca Zamorano, supuso “una experiencia bárbara” en la que el Pontífice pudo saludar a casi todos los sanitarios.
El jefe de la Iglesia Católica se detuvo de forma especial con una paciente que también formaba parte de la comitiva y a la que dedicó “palabras de enorme cariño”.









