La Navidad vuelve a llegar teñida de tristeza para los ex trabajadores de la empresa minero-metalúrgica Doe Run, quienes llevan más de 14 años esperando el pago de sus derechos laborales. Son alrededor de 3,500 familias que quedaron en la incertidumbre tras el cierre de la compañía, y cuya vida se ha visto marcada por la precariedad, la enfermedad y la frustración.
Muchos de ellos ya no están: han fallecido trabajadores y esposas, mientras que hijos tuvieron que abandonar sus estudios superiores por falta de recursos. Hoy, según Luis Cuadrado, presidente de los Acreedores Laborales, el 95 % de los afectados pertenece a la tercera edad, con graves problemas de salud y sin acceso digno a una jubilación, pues la quiebra les impidió cumplir con los aportes de ley.
Cuadrado denuncia que INDECOPI ha obstaculizado sistemáticamente el proceso de pago, favoreciendo a acreedores comerciales y relegando a los laborales. Señala que se frustró el retiro de fondos, se retiraron liquidadores que podían avanzar en el proceso y se rechazó la propuesta de una Junta Única para aprobar el Convenio de Liquidación. Incluso, en la última reunión del 17 de noviembre, los ex trabajadores reaccionaron con indignación ante el nombramiento de una liquidadora cuestionada por fraude y con investigación en el Ministerio Público.
A la fecha, existe un fideicomiso de 19 millones de dólares destinado a los pagos, pero el 20% sería absorbido por honorarios de la liquidadora designada, reduciendo aún más lo que corresponde a los trabajadores. “La secretaria técnica, Leny Calderón, ha actuado en contra de los intereses laborales. Sospechamos de la influencia de los acreedores comerciales que se oponen al pago”, enfatizó Cuadrado.
Mientras las luces navideñas se encienden en las ciudades, para miles de ex trabajadores de Doe Run la esperanza sigue apagada. Otra Navidad sin justicia, otra Navidad sin pago.








