En menos de 24 horas, Colombia sufrió tres atentados casi consecutivos atribuidos a las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); el derribo de un helicóptero (Antioquia), dos coches bombas (Cali) y la detonación de un artefacto explosivo (Florencia), dejaron varios muertos y decenas de heridos.
El Chíspero, una zona rural de Amalfi (Antioquia), fue en donde se dio el primer atentado hacia un helicóptero Black Hawk UH60 que transportaba a 15 policías del escuadrón antidroga que se dirigían a participar en una operación de erradicación de cultivos ilícitos en el territorio colombiano, dejando sin vida a 12 agentes y otros tres gravemente heridos. Además, testigos afirmaron que el acto se habría desarrollado supuestamente debido a un dron que impactó contra la aeronave mientras sobrevolaba los cultivos de coca.
Por otra parte, alrededor de las 14:50 horas, se reportaron dos vehículos cargados de explosivos en la ciudad de Cali. Uno de ellos, habría detonado cerca de una base de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, causando el fallecimiento de seis personas, mientras que el otro vehículo, fue hallado con la misma carga explosiva que no habría llegado a explotar. Asimismo, en los videos publicados por los mismos transeúntes, se observa a las víctimas ensangrentadas en el suelo y muchos daños materiales.
Tan solo unas horas después, la madrugada del viernes último, en el centro de Florencia, Caquetá; un artefacto explosivo estalló, a solo una cuadra de la Alcaldía municipal. Según el informe brindado por el coronel César Pinzón, comandante de la Policía de Caquetá, el aparato fue dejado en un recipiente de basura en plena vía pública. No obstante, se sospecha que este suceso también fue causado por las disidencias de las FARC, aunque en esta ocasión no se reportaron pérdidas humanas y debido al bajo impacto del explosivo solo se informó de daños materiales.









