América Latina ha sido declarada una zona de paz por la CELAC y desde 2014 mantiene una postura neutral frente a conflictos que involucran a potencias mundiales, aunque algunos líderes políticos, medios de prensa y analistas defienden la geopolítica que desconoce la soberanía nacional.
El año 2025 se ha caracterizado por acontecimientos que los políticos peruanos han evitado pronunciarse y mucho menos respaldar propuestas de cambios. El mantener privilegios los aleja del principio que la Iglesia Católica siempre ha promovido: el bien común.
Los defensores del orden constitucional y el sistema democrático, respetuosos de la soberanía y las decisiones de la mayoría, demandan poner fin a la corrupción en el país y a cualquier maniobra contra aspirantes que son considerados un riesgo para el «establishment» de cara al proceso electoral que se avecina.
América Latina vive situaciones de tensión ante la injerencia extranjera, abierta y descarada, según los afectados. Sin embargo, pocas voces alzaron la voz y otros guardaron silencio, como en los casos de millones de latinos que son detenidos y expulsados por la política antimigrantes de la administración de Donald Trump, que atribuye a los extranjeros los problemas que vive Estados Unidos.
Sorprende escuchar a autoridades o leer artículos publicados en los medios de analistas aparentemente poco informados o sesgados, con una visión que busca encajar o forzar una situación conveniente, pero ajena a los intereses nacionales.
Lo que alarma es que desconocen o intencionalmente dejan de lado la historia ante cierto temor de que vaya a influir en el venidero proceso y poder evitar que se repitan errores y prolonguen las frustraciones para muchos peruanos.
Líderes de América Latina han denunciado la injerencia extranjera en las elecciones de Honduras, el 30 de noviembre, por la abierta intervención de Trump a favor de un candidato cercano a sus ideas. El tema del narcotráfico ha sido siempre utilizado como pretexto por EEUU para criticar a gobiernos progresistas en Brasil, Colombia, México, Venezuela, entre otros.
Durante la consulta ciudadana y referéndum en Ecuador, el 16 de noviembre, el gobierno de Daniel Noboa sufrió un duro revés al ser rechazada las propuestas de instalar una base militar extranjera y modificar la Constitución de la pasada administración de Rafael Correa (2007-2017) a través de una Asamblea Constituyente.
Colombia durante medio siglo mantuvo una relación de sometimiento ante Estados Unidos, que llegó a establecer siete bases militares en zonas importantes del país para influenciar sobre Venezuela, Ecuador y Brasil. A cambio, Washington prometió a los gobiernos de turno 12 mil millones de dólares al Plan Colombia antidroga, en 1999, y perjudicó a muchos agricultores con la erradicación forzada de más de dos millones de hectáreas de hoja de coca.
Otras condiciones impuestas por la Casa Blanca fueron acceso a zonas petroleras, inmunidad para los agentes de la DEA, colaboración con la inteligencia colombiana para espiar a la oposición política, la extradición de acusados de traficar drogas y Washington se opuso a un acuerdo de paz con la guerrilla.
Tras la firma de un nuevo acuerdo entre China y el presidente Gustavo Petro (2022-2026), líder de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), Pekín ha pasado a ser el mayor comprador de las exportaciones colombianas, desplazando a Estados Unidos como ya sucede con otras naciones de la región favorecidas por fuertes inversiones del país asiático.
China y Rusia lideran el grupo BRICS, de economías emergentes, que ya supera al G7 en PBI mundial y crecimiento, además con sus nuevos miembros concentra la mayor población (45% mundial) y producción de materas primas, marcando por un cambio hacia un mundo multipolar. Brasil, Colombia, Cuba y Venezuela son parte del bloque que no impone reglas y respeta soberanías. La divisa estadounidense dejó de ser moneda obligada para el comercio mundial y como reservas internacionales.
Brasil, México y Colombia, importantes economías de la región han criticado la militarización del mar Caribe con el argumento de combatir el narcotráfico, aunque Estados Unidos es el mayor consumidor de estupefacientes. Desde septiembre suman 99 los muertos por los ataques a 26 supuestas “narcolanchas”, sin haberse verificado si se trata de tráfico de drogas, según denuncian Bogotá y la ONU.
En un balance de los primeros 11 meses de gobierno, el presidente Trump dijo anoche haber heredado de la administración de Joe Biden un “gobierno enfermo y corrupto”. Acusó, asimismo, a naciones extranjeras de “haberse aprovechado” de Estados Unidos sin hacer precisiones, aunque en esta oportunidad evitó hacer referencias a Venezuela.
Trump había anunciado el lunes el “bloqueo total” contra Venezuela, pero el mandatario venezolano Nicolás Maduro reveló el miércoles las “verdaderas intenciones” de Washington: “petróleo, tierras y otros activos” que explican las amenazas de la Casa Blanca para invadir a la nación petrolera y aseguró que un gobierno impuesto por EEUU “no duraría ni 47 horas” en Caracas.
“Estados Unidos no permitirá que criminales, terroristas u otros países roben, amenacen o dañen a nuestra nación y, de igual manera, no permitiré que un régimen hostil tome nuestro petróleo, tierra o cualquier otro activo, todos los cuales deben ser devueltos a Estados Unidos, inmediatamente”, escribió Trump el martes en la red Truth Social.
El conductor del programa “Perspectiva” de CNN, Mario González, dijo que le llamó la atención la acusación de Trump, aunque sostuvo que coincide con la incautación hace nueve días de un buque petrolero venezolano por el ejército estadounidense. El reportero del medio Juan Carlos López recordó que “hasta los opositores venezolanos” han reconocido que el crudo en el subsuelo pertenece a Venezuela y que la narrativa de Washington obedecería a las encuestas que desaprueban a la actual gestión.
González indicó que el anuncio de Trump, el martes, de declarar al fentanilo, utilizado como analgésico, un arma de “destrucción masiva”, es un producto sintético que no proviene de Venezuela, por lo que el periodista no ocultó su extrañeza ante la insistencia del inquilino de la Casa Blanca de relacionar a Caracas con el narcotráfico.
Sin embargo, EEUU insiste en acusar a Venezuela de vínculos con los carteles de la droga y de supuestamente liderar el llamado Cartel de los Soles, designación que entró en vigor desde el 24 de noviembre, que se suma a la militarización del mar Caribe y la tensión va en aumento, según la cadena de televisión estadounidense.
Estados Unidos además incluyó el 17 de diciembre en su lista de sanciones al Cártel de Santa Rosa de Lima, nombre de una popular Santa peruana, y a su líder, José Antonio Yépez Ortiz, alias ‘El Marro’, detenido en 2020 y condenado en México a 60 años de prisión, aunque Washington asegura que sigue dirigiendo la organización criminal.
En tanto, la presidenta Claudia Sheimbaun rechaza cualquier ayuda de Washington para combatir el narcotráfico en territorio mexicano tras la designación del fentanilo como “arma de destrucción masiva”. “Si el Gobierno de EEUU quiere actuar, no debería fijarse en México sino en su propio país”, anotó.
El analista Gerardo Rodríguez Sánchez dijo anoche a CNN que habría una “coalición de países” de derecha en la región dispuesta a apoyar a Trump en su política contra Venezuela, que denunció un plan para controlar los recursos energéticos y minerales del país sudamericano.
Perú y Ecuador, gobernados por la derecha, acordaron el viernes 12 de diciembre una lucha conjunta contra el narcotráfico y la delincuencia organizada transnacional, pero los analistas no descartan la participación de Estados Unidos, que tiene mayor presencia en Quito.
En las reciente elecciones generales en Bolivia y Chile se impusieron Rodrigo Paz, de centroderecha, y José Antonio Kast, cuyo padre sirvió en el ejército de la Alemania nazi. El primero adelantó aplicar ajustes económicos y el segundo evitó en la campaña hablar sobre los programas sociales, temas que pueden provocar estallidos sociales.








