No confundir el Derecho con Ideología

Por: Alejandro Marco Aurelio Capcha Hidalgo
Periodista: Reg.-N°-4654-


Se ha decretado o concedido el perdón colectivo, más conocido, como “La ley de amnistía”, avalada, aprobada por el Parlamento de la República y proclamada por el Gobierno del Perú, y la liberación o excarcelación promulgada en beneficio o provecho de la expresidiaria Betsy Chávez, por el Tribunal Constitucional, «tienen la obligación de hacer de ser analizadas desde su base legal y no desde un enfoque partidista o de conveniencia política, como se viene haciendo por algunos sectores del país.

Si las observamos desde el poder político o, supremacía y gobierno nunca podremos comprender su virtud solamente hallable desde las entrañas del derecho. Por esa razón para los señores lectores, vamos a conceptualizar ¿Qué es el derecho?, “el derecho es un pilar/fundamento de la coexistencia social, es crucial salvaguardarlo y defenderlo” y para no abandonar la ruta acerca de estas decisiones del puro derecho. Es necesario desprendernos de aquello que vaya contra la naturaleza del derecho mismo, ósea, la subjetividad -hoy debemos llamar ideologización- para creerlo como quiera, pues el derecho no es lo que creemos sino lo que realmente es. Si el derecho, que es una ciencia social, salvo que nos apetezca, por consiguiente, entonces solo sería un despreciable e indigno mecanismo para el beneficio individuales y absurdo capricho, cuando lo ilustre del derecho es que abandonar la ruta o, el derecho no persigue la justicia, les advierto que terminará consumado como un vil instrumento del poder y sabemos qué aquel que lo cuenta entra en ira cuando el derecho se aleja del poder político. Pero el derecho tampoco es lo que nos conviene.

Para comprender al derecho en su exacta dimensión hay que circunscribir nuestras acciones a sus métodos que es el único camino para crearlo por sus fuentes, y solamente así obtendremos el derecho que es o que debe ser y no el derecho que quiero que sea, que es lo mismo que el capricho, que por supuesto no es derecho. Cuando se crea derecho -nunca se inventa que es lo que vemos últimamente, impactando negativamente a su naturaleza constitutiva-, aseguramos para la vida social que nuestros destinos quedan en manos de la norma jurídica y no para depender de ellas, sino para protegernos.

Ese es el sentido de la ley, es decir, regular la vida social produciendo resultados jurídicos. El derecho, en su esencia, no se deriva de la experiencia o la observación de la realidad, sino de principios racionales, lógicos o de valores que son independientes de lo que se pueda observar en el mundo y es ajeno de los actos empíricos, que son los del azar, distintos de los actos fácticos que como los de iure, “legalmente” son derecho, porque su marco es la realidad. La imaginación siempre tiene límites y suelo ponerlos la racionalidad. No se puede forzar el derecho o hacer lo que la ley no dice y esto último es muy grave porque se vuelve un recurso del que defiende sin derecho, que es lo mismo que la defensa del empírico.

El derecho es una garantía para la vida social por eso hay que cuidarlo y protegerlo. Todo lo contrario, afecta a la cientificidad del derecho. Será necesario limitarse a la costumbre profesional porque esa será la regla más importante para la democracia de un Estado. Al fin de cuentas, ningún maestro de derecho debería comprometerse a conversar, transcribir sobre fundamento del derecho cuando deba enfrentarlo desde situaciones políticos. Por su enfoque interpretativo o hermenéutica, perpetuamente será honrado.