El “Día que la Tierra se detuvo” fue un clásico de Hollywood que se exhibió en 1951, en plena «Guerra fría», relacionada al futuro del planeta y el riesgo de la humanidad.
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Aunque los actores principales de la historia actual son terrenales, el encuentro entre los líderes de EEUU, Donald Trump, y de Rusia, Vladimir Putin, este viernes en Alaska, concentra la atención internacional debido a que sigue latente el riesgo de una Tercera Guerra Mundial que amenaza la supervivencia humana.
Más de siete décadas después de la versión original del film de ciencia ficción dirigida por Robert Wise, el contexto actual también apunta a la necesidad de mantener la paz en un mundo azotado por el cambio climático, lo que representa una grave amenaza para los ecosistemas, la vida marina y la salud pública.
La reunión entre Trump y Putin ha generado mucha expectativa hasta en el propio Vaticano, que ha insistido en el fin de los conflictos o guerras. Los analistas no descartan una posible hoja de ruta para el futuro de las relaciones entre ambas potencias nucleares, que pugnan por la supremacía global.
Será el primer encuentro personal desde 2019, cuando ambos gobernantes se reunieron en el marco de la cumbre del G20 en Osaka, Japón. Además será el primer viaje de Putin a territorio de EEUU en casi una década.
China y Rusia se han unido para promover un mundo multipolar, secundados por el Sur Global, mientras Estados Unidos y aliados occidentales defienden el orden unipolar, aunque en los últimos años han perdido influencia por imponer reglas y aplicar sanciones unilaterales a países que no siguen sus dictados.
El grupo de los BRICS, liderado por China y Rusia, ya superó el PBI mundial del G7 y las economías emergentes concentran gran parte de las riquezas naturales del mundo, en un proceso que tiene como pilares el respeto a la igualdad y la soberanía, destacan sus voceros.
Europa, principal aliado de EEUU, agravó la crisis económica regional después de romper lazos comerciales con Rusia, que vendía gas y petróleo barato al viejo continente.
Washington ofreció a Europa surtir del producto, pero a un costo mucho mayor. La UE a su vez aceptó aumentar hasta un 5% los gastos de defensa para la compra de armas a EEUU.
Empero, Rusia se ha visto fortalecida a pesar de las sanciones económicas de Occidente y sus exportaciones cambiaron de ruta hacia Asia, sin mermar su capacidad productiva ni ingresos. La finalización de la cooperación energética y comercial entre Rusia y la Unión Europea por el caso Ucrania asciende a unos 1,5 billones de dólares, estimó el Kremlin.
La OTAN, alianza militar trasatlántica, decidió apoyar con ciento de miles de millones de euros a Kiev en la guerra con Moscú y considera que la paz solo se logrará mediante la presión a Rusia.
El conflicto bélico se inició con una invasión militar por tierra de Rusia, el 24 de febrero del 2022 y que Moscú denominó «operación especial», después que Ucrania desoyera la advertencia y permitiera la expansión de la OTAN en su territorio, lo que el país euroasiático consideró una amenaza a su seguridad nacional.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en reciente reunión con Trump en Washington aceptó que Europa se doblegue ante EEUU a fin de lograr objetivos, como la escalada del conflicto a una guerra nuclear con Rusia, aunque ha discrepado con Trump en reconocer los nuevos territorios rusos.
Durante la administración de Joe Biden, EEUU brindó apoyo incondicional a Ucrania, pero con el gobierno de Trump la Casa Blanca se ha distanciando de Kiev.
El encuentro entre Putin y Trump en Alaska, que fue parte del Imperio ruso hasta su venta a EEUU en 1867, es un escenario cargado de pasado, presente y posibles futuros compartidos, según analistas. Rusia tiene casi asegurada la victoria sobre Ucrania, exrepública soviética, a pesar de la asistencia militar y económica de la OTAN, con 32 miembros.
Ucrania y sus aliados europeos han reaccionado con malestar ante las gestiones del enviado especial de Trump, Steve Witkoff, sobre la posibilidad de que Kiev ceda los territorios perdidos a cambio de un alto el fuego, como lo exige Europa y que argumenta un peligro de expansión de la nación euroasiática.
El representante presidencial ruso para la cooperación económica con países extranjeros, Kiril Dmítriev, dijo que la reunión de este viernes entre los presidentes de Rusia y Estados Unidos puede traer «esperanza, paz y seguridad global».








