La víctima, identificada por sus colegas bajo el alias de “Faraón”, se encontraba dentro de su vehículo estacionado en una zona del distrito de Veintiséis de Octubre cuando, cerca de las 10 de la noche del viernes 23 de mayo, un hombre descendió de una motocicleta, se acercó por la parte posterior del mototaxi y abrió fuego a quemarropa. El ataque fue grabado por el mismo agresor, quien tras disparar en al menos cuatro ocasiones, pronunció la frase: “Para que te alinees a Lampa”, haciendo alusión directa a una organización criminal conocida en la región por dedicarse a extorsionar a conductores de transporte público informal.
Una modalidad de terror creciente: las extorsiones grabadas
El video, difundido poco después del ataque a través de redes sociales y grupos de mensajería, se ha viralizado entre los gremios de mototaxistas, sembrando un profundo temor entre quienes laboran diariamente en condiciones ya precarias. En las imágenes se observa como el atacante actúa con total frialdad y seguridad, sin temor a ser reconocido. Este hecho evidencia un nuevo patrón en las estrategias de grupos delictivos, que ahora utilizan grabaciones para intimidar públicamente a quienes se niegan a pagar “cuotas” de extorsión.
Compañeros del mototaxista herido aseguran que en los últimos meses ha aumentado la presión por parte de estas bandas, que exigen pagos diarios de entre S/ 9 y S/ 10 soles, bajo amenazas de muerte o atentados si se niegan. “El que no paga, corre riesgo. Ya van varios casos. Lo de ‘Faraón’ no es el primero, pero sí el más brutal por la forma en que lo hicieron”, declaró uno de los dirigentes de la asociación de mototaxistas de Piura, quien prefirió mantener su nombre en reserva por razones de seguridad.
El estado de salud del mototaxista y la reacción de la comunidad
Tras el ataque, la víctima fue auxiliada por vecinos de la zona que alertaron a los servicios de emergencia. Fue trasladado al Hospital Santa Rosa, donde los médicos confirmaron que recibió cuatro impactos de bala en la zona de los glúteos y la pierna izquierda. Afortunadamente, los disparos no comprometieron órganos vitales y su vida no corre peligro.
Autoridades abren investigación y temen expansión del crimen organizado
La Policía Nacional del Perú (PNP) ha iniciado las diligencias correspondientes, y fuentes cercanas al caso confirmaron que el video del ataque ya está en manos de los agentes especializados en crimen organizado. Las autoridades sospechan que la banda denominada “Lampa” estaría detrás de una serie de ataques similares ocurridos en otras ciudades del norte del país, donde también se ha documentado el uso de videos como mecanismo de terror. Además, se ha solicitado la colaboración de los peritos de criminalística para analizar el video y obtener pistas que permitan identificar al autor material del atentado, así como a los posibles cómplices. Las cámaras de seguridad del área también están siendo revisadas.
La Defensoría del Pueblo ha emitido un comunicado exhortando al Ministerio del Interior a tomar medidas urgentes para proteger a los trabajadores del transporte informal, y ha advertido que el crecimiento del crimen organizado en regiones como Piura, Tumbes y La Libertad podría replicar los patrones de violencia observados en zonas del país como el Callao o Lima Este.
El drama de los trabajadores informales
La situación de los mototaxistas en el Perú se ha vuelto cada vez más precaria. Sin acceso a condiciones laborales estables, sin seguridad social ni garantías estatales, son presas fáciles para bandas delictivas que han hecho del cobro de cupos una práctica sistemática. Organizaciones de defensa de derechos laborales advierten que este tipo de violencia está dirigida no solo a ejercer control económico, sino también a establecer zonas de dominio territorial.
La “alineación” forzada a grupos como “Lampa” representa un sometimiento violento a reglas impuestas por el crimen. Por lo tanto, el caso del ataque a “Faraón” no es un hecho aislado, sino un síntoma de un problema estructural y creciente: la expansión del crimen organizado en zonas desprotegidas del país y la ausencia de políticas efectivas para proteger a los trabajadores más vulnerables. Hoy, en Piura, el miedo ha reemplazado a la rutina en los paraderos de mototaxis. Los trabajadores siguen saliendo a las calles, impulsados más por la necesidad de sobrevivir que por la certeza de volver a casa. El país, mientras tanto, observa como el crimen se apodera, cámara en mano, de su impunidad.









