El Gobierno de México, a través de su Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), expresó su rechazo frente a la decisión de Perú de romper relaciones diplomáticas luego de conceder asilo político a la ex-primera ministra Betssy Chávez. Según el comunicado oficial, México actuó en estricto apego a normas internacionales y recordó que el otorgamiento del asilo es un acto legítimo y de carácter humanitario.
Según la SRE, el asilo fue concedido conforme a la Convención sobre Asilo Diplomático de Caracas de 1954, tratado del que México y Perú son Estados Parte. En ese sentido, el gobierno mexicano consideró que la ruptura de las relaciones fue una reacción “excesiva y desproporcionada”, y pidió que este tipo de decisiones no afecten las vías diplomáticas entre países latinoamericanos.
La SRE también recordó que Betssy Chávez denunció persecución política y violaciones a sus derechos humanos, lo que motivó la solicitud de asilo. México enfatizó que su política exterior permanece fiel a una vocación humanista, con puertas abiertas para las personas que enfrentan persecución y que el asilo político no debe ser visto como un acto de intervención o enemistad.
El comunicado recalcó que ambos países comparten “históricos lazos de amistad y cooperación” y manifestó la esperanza de que la normalidad diplomática pueda restablecerse.
En el contexto, la tensión diplomática se ve profundizada por sucesos anteriores: México ya había rechazado el reconocimiento del gobierno de Dina Boluarte en Perú en 2022 y otorgó asilo a familiares de Pedro Castillo, lo cual contribuyó al distanciamiento entre ambas naciones.








