Mg. Katheryn Arévalo Ochoa propone una estrategia clave para cerrar brechas de comprensión lectora desde los primeros años escolares: “La paráfrasis: una clave para entender lo que se lee desde la escuela primaria”. En un país donde los resultados de comprensión lectora siguen siendo alarmantes, la propuesta de la Mg. Katheryn Arévalo Ochoa —docente, escritora e investigadora— emerge como una luz pedagógica en medio de la incertidumbre educativa. Su ensayo “La paráfrasis: una clave para entender lo que se lee desde la escuela primaria” no solo plantea una estrategia didáctica, sino una transformación profunda en la manera de enseñar a leer y comprender. En esta entrevista, Arévalo Ochoa nos comparte su visión, sus hallazgos y el compromiso que la impulsa a formar lectores críticos desde las aulas de Pachacámac.
La magíster Katheryn Arévalo Ochoa, docente nombrada en tercera escala, autora de «Tatuajes de tinta mágica» y asesora del libro «Pachaniñas», ha dedicado años a investigar por qué nuestros estudiantes leen sin comprender. Su ensayo «La paráfrasis: una clave para entender lo que se lee desde la escuela primaria» no solo diagnostica el problema, sino que ofrece una solución respaldada por evidencia científica aplicada en aulas reales.
En esta conversación, la educadora —reconocida como Maestra Novel y Maestra Fortaleza— desafía las prácticas tradicionales de enseñanza y propone un cambio radical que ya está implementando desde primer grado en su institución educativa.

Mg. Arévalo, ¿por qué considera que la paráfrasis es una herramienta esencial en la comprensión lectora desde la escuela primaria?
Porque permite que el estudiante se apropie del contenido leído. Al reformular con sus propias palabras, no solo demuestra que ha comprendido, sino que activa procesos cognitivos superiores: análisis, síntesis, juicio. En mi investigación, comprobamos que el 99.4% de la variabilidad significativa en comprensión lectora se explica por la paráfrasis. Es una correlación contundente que no puede ser ignorada.
Usted menciona que este problema se observa «tanto en el Perú como en España, Indonesia, México». ¿Está sugiriendo que es un fenómeno global o una deficiencia específica de nuestro sistema educativo?
Es global, pero nosotros lo vivimos con particular intensidad. Las pruebas PISA, los informes de UNESCO, ODEC y ENLA lo confirman: millones de niños leen mecánicamente sin comprender. Sin embargo, mientras otros países ya están implementando estrategias innovadoras, nosotros seguimos aferrados a métodos que piden a los estudiantes repetir información textual en lugar de demostrar comprensión genuina.
Su perfil profesional es impresionante: formación en neurodidáctica, inteligencias múltiples, programación neurolingüística. ¿Todo esto la llevó a identificar la paráfrasis como la estrategia clave?
Exactamente. La neuroeducación nos enseña que el cerebro comprende cuando puede reorganizar la información recibida. La paráfrasis no es solo una técnica pedagógica; es el reflejo neurológico de que el procesamiento cognitivo ha ocurrido. Cuando un niño puede decir «esto significa que…» en lugar de repetir «el texto dice que…», su cerebro ha hecho las conexiones necesarias para el aprendizaje real.
Usted ha comenzado a implementar esta estrategia desde primer grado. ¿No es demasiado ambicioso pedirle a niños de seis años que parafraseen textos?
Al contrario, es cuando más natural les resulta. Los niños parafrasean espontáneamente cuando te cuentan una película o explican un juego. El error es esperar hasta secundaria o universidad para sistematizar esta habilidad. En primer grado, cuando les leo un cuento, ya no pregunto «¿qué pasó en la historia?», sino «¿cómo me contarías tú esta historia a tu mamá?». La diferencia es abismal.

Como parte de la Red de Bibliotecas de Huarochirí y promotora de espacios lectores, ¿qué observa en la práctica bibliotecaria que respalde su tesis?
En las bibliotecas veo diariamente el contraste: niños que llegan buscando «resúmenes» porque no pueden procesar textos originales, versus aquellos que pueden conversar sobre lo que leyeron. Los primeros han sido educados para copiar respuestas correctas; los segundos, para pensar. La paráfrasis es lo que marca esa diferencia crucial.
¿Qué desafíos ha encontrado al implementar esta estrategia en el aula?
El principal es romper con la práctica mecánica de la lectura. Muchos docentes aún priorizan la repetición literal, sin fomentar la reflexión. También está el reto de formar a los maestros en estrategias activas y neurodidácticas. Pero cuando los niños comienzan a parafrasear, el cambio es evidente: se expresan mejor, piensan con mayor claridad y participan con más autonomía.
Su propuesta ya está incluida en el PEI de su institución. ¿Qué resistencias ha encontrado entre colegas acostumbrados a métodos tradicionales?
La resistencia más grande viene del miedo a evaluar de manera diferente. Muchos docentes siguen creyendo que una respuesta «correcta» es la que reproduce exactamente el texto. Les cuesta entender que si un niño puede explicar el concepto de fotosíntesis diciendo «cuando las plantas comen luz del sol», está demostrando más comprensión que quien recita la definición del libro sin entenderla.
Usted participa como ponente en encuentros nacionales e internacionales de literatura infantil. ¿Cómo recibe la comunidad académica internacional esta propuesta?
Con mucho interés, siendo importante ver cómo otros países ya están implementando estrategias similares. Nosotros no estamos inventando la rueda; estamos adaptando científicamente lo que funciona a nuestra realidad educativa.

Como autora de «Tatuajes de tinta mágica», ¿cómo concilia su faceta creativa con esta aproximación tan científica a la educación?
La creatividad y la ciencia no son enemigas, Fernando. «Tatuajes de tinta mágica» explora cómo las palabras pueden transformar realidades, que es exactamente lo que hace la paráfrasis: transforma información externa en comprensión interna. Mi trabajo literario me ha enseñado que entender no es repetir, sino recrear el significado con tu propia voz.
Sus reconocimientos incluyen premios en creatividad literaria y seguridad vial. ¿Qué conexión encuentra entre estos campos aparentemente dispares?
Ambos requieren comprensión aplicada, no memorización. En seguridad vial, no basta con saber las reglas; hay que entender por qué existen y cómo aplicarlas. En literatura, no basta leer palabras; hay que construir significados. La paráfrasis es el puente cognitivo en ambos casos.

Como voluntaria en Misma Luna promoviendo espacios educativos inclusivos, ¿considera que la paráfrasis puede ayudar a cerrar brechas educativas?
Es fundamental para la equidad educativa. Los estudiantes de menores recursos suelen llegar con menos vocabulario formal, pero todos tienen capacidad de reformular ideas en su propio lenguaje. La paráfrasis valora esa capacidad natural en lugar de penalizarla por no usar las palabras «correctas» del texto original.
Si el Ministerio de Educación le pidiera diseñar una política nacional basada en sus hallazgos, ¿cuáles serían sus lineamientos principales?
Primero, capacitación masiva de docentes para distinguir entre repetición y paráfrasis. Segundo, modificación de instrumentos de evaluación para premiar la reformulación personal sobre la reproducción textual. Tercero, inclusión obligatoria de ejercicios de paráfrasis desde inicial. Y cuarto, un sistema de seguimiento que mida comprensión real, no solo velocidad lectora.

Para cerrar, ¿cuál es su mensaje a padres de familia que pueden influir en este cambio desde casa?
Dejen de preguntarles a sus hijos «¿qué dice aquí?» y empiecen a preguntarles «¿qué entiendes tú de esto?». Celebren cuando sus hijos les explican algo con sus propias palabras, aunque no sea exactamente igual al texto original. Esa diferencia es la prueba de que están pensando, no solo leyendo. Y eso, Fernando, es lo que necesita urgentemente nuestro país: ciudadanos que piensen, no que repitan.
La investigación de la Mg. Katheryn Arévalo Ochoa representa un aporte fundamental al debate educativo nacional y confirma que la transformación de la educación peruana no requiere revoluciones costosas, sino la aplicación rigurosa de estrategias científicamente respaldadas.









