
Durante las últimas tres décadas, los científicos avanzaron en la investigación de vacunas contra el cáncer para personas sanas con alto riesgo de padecerlos, pero se encontraron diferentes barreras para su desarrollo. Actualmente, hay datos alentadores a partir de estudios en animales y ensayos preliminares en pacientes humanos que han reavivado el optimismo.
La idea de base es que cualquier célula maligna incipiente podría ser eliminada por el sistema inmunitario. Ese acercamiento no sería diferente al modo en que las vacunas hoy protegen contra las enfermedades infecciosas. En la actualidad, hay ensayos en marcha sobre vacunas para cáncer de páncreas, cáncer de colon y de mama.
La primera vacuna contra el cáncer basada en células tumorales se desarrolló en 1980. Los científicos utilizaron células tumorales autólogas para tratar el cáncer colorrectal. A principios de los años noventa, se identificó el primer antígeno tumoral humano, el antígeno 1 asociado al melanoma, y abrió la posibilidad de hacer uso de antígenos tumorales en las vacunas contra el cáncer.








