La gripe no fue el único virus que infectó a Europa: Carlos Castro Pinto y la anatomía literaria del colapso civilizatorio

El escritor Carlos Castro Pinto presentó en la FIL Lima 2025 su novela "Luego vino la gripe", una reflexión sobre las crisis que trascienden las enfermedades y revelan la fragilidad del tejido social europeo durante la Gran Guerra

En «Luego vino la gripe», Carlos Castro Pinto (Lima, 1988), bachiller en Administración de Negocios Internacionales por la USMP con cursos de maestría en Literatura Hispanoamericana en la PUCP, construye un relato que trasciende la ficción histórica para convertirse en una radiografía de las crisis contemporáneas.

Reconocido con mención honrosa en el concurso internacional «Terremoto en Chile» (2020) y publicado en medios académicos como la revista Filología de la Universidad de Antioquia, Castro Pinto demuestra en esta obra una madurez narrativa que conecta la Europa devastada de 1918 con nuestros propios fantasmas pandémicos.

Carlos, «Luego vino la gripe» aborda un tema que, después de nuestra experiencia con el COVID-19, adquiere una resonancia particular. ¿Qué te llevó a escribir sobre la gripe española en este momento histórico?

No lo sé a ciencia cierta. Probablemente haya sido el buscar una válvula de escape para lo que vivíamos a finales de 2020, para sobrellevar el encierro, la incertidumbre y la muerte extrapolando la propia experiencia a lo ocurrido un siglo atrás. Recuerdo que, cuando me disponía a escribir la novela, me sorprendió descubrir que la gripe española mató más gente que la Primera Guerra Mundial pero siempre se le mantuvo en un plano muy secundario.

La familia Recarte, protagonista de tu novela, experimenta un doble exilio: político y sanitario. ¿Cómo construiste esta metáfora de la condición del refugiado en tiempos de crisis? 

Aquella época conjugó corrientes y fenómenos políticos que siempre me generaron curiosidad y España, en su calidad de país neutral durante la Gran Guerra, se vio muy permeada por ellos. Es así que aparece en mi imaginario el personaje de Lola, la revolucionaria de la familia, cuyos ideales generarían la animadversión de la Corona.

Ese segundo frente que se abre ante los Recarte le conviene a la trama porque termina de obligarlos a emprender el periplo que definirá su experiencia en tiempos de la gripe. 

En pregrado estudiaste Administración de Negocios Internacionales. ¿Cómo dialogan en tu obra la perspectiva empresarial y la sensibilidad literaria?

La administración me enseñó a identificar sistemas, estructuras, causas y efectos. La literatura me permitió ver trasfondos. En «Luego vino la gripe» cada decisión económica, cada política sanitaria tiene consecuencias humanas. Los Recarte no solo son personajes que huyen de la gripe; también son perseguidos del sistema que rige su sociedad. Mis estudios en Literatura Hispanoamericana me ayudaron a encontrar el lenguaje para contarlo sin caer en el panfleto.

Tu obra anterior ha explorado el folclore latinoamericano, como en «Últimos relatos mágicos 2». ¿Qué te llevó a saltar de lo mágico-folclórico a la cruda realidad histórica europea?

No es un salto, es una continuidad. El folclore latinoamericano está lleno de historias sobre fenómenos naturales, migraciones forzadas, familias destruidas por fuerzas que no comprenden. La diferencia es que en Europa esas fuerzas tenían nombre: Kaiser, virus H1N1, nacionalismo. Pero la estructura narrativa es la misma: gente común enfrentándose a lo incomprensible.

La crítica podría señalar que tu novela funciona como una alegoría de nuestros tiempos. ¿Fue intencional esta construcción alegórica?

Toda novela histórica tiene, en realidad, algo del presente, pero no fue mi intención crear una equivalencia entre 1918 y 2020. Perseguía algo más puntual: mostrar que las crisis revelan quiénes somos realmente. Los Recarte no cambian por la gripe; la gripe solo desnuda lo que ya eran. Igual que nosotros durante la pandemia, supongo: no nos volvimos más solidarios o más egoístas, simplemente se hizo visible lo que ya éramos.

El trasfondo de tu novela habla de la resistencia íntima de quienes se niegan a rendirse. ¿Qué significa resistir en tiempos de colapso civilizatorio?

Resistir no es heroico en mi novela. Es casi animal. Los Recarte resisten como resiste una planta que crece entre las grietas del cemento: sin plan claro, sin grandes anhelos, solo por inercia vital. La verdadera resistencia no está en los grandes gestos, sino en levantarse cada mañana sabiendo que quizá no hay futuro. Es ahí donde encuentro la dignidad humana: no en la victoria, sino en la persistencia.

¿Cómo fue recibida la novela en la Feria Internacional del Libro de Lima?

Con gran entusiasmo y curiosidad por las personas que ya conocían que me encontraba abocado a este proyecto creativo, principalmente familiares y amigos. Y con gran sorpresa por muchos otros, los que no tenían noción del trabajo que venía realizando ni mucho menos de la magnitud de la historia que intentaba contar.

Mi promesa hacia todos ellos es que, a través de su lectura, podrán conocer nuevos detalles de lo que significó la gripe española en su momento ―un fenómeno tan mortífero y traumático que mató a 50 millones de personas o más, según estimaciones― e identificarse, como individuos y sociedad, con algunas dinámicas de los Recarte durante su intento por sortear la pandemia.

Para cerrar, ¿qué lugar ocupa «Luego vino la gripe» en el panorama de la literatura peruana contemporánea?

No me corresponde a mí ubicarla, pero aspiro a que forme parte de un portafolio desarrollado por escritores peruanos que abrazan su tradición, pero no temen dialogar con el mundo, explorar las crisis globales desde una perspectiva latinoamericana. Mi mención honrosa en Chile, mis publicaciones en Colombia me enseñaron que nuestras perspectivas pueden resonar más allá de nuestras fronteras. «Luego vino la gripe» es mi intento de contribuir a esa conversación general desde nuestra experiencia particular de país que conoce bien las crisis, las pandemias y los éxodos.

Carlos Castro Pinto estará presentando «Luego vino la gripe» en diversas librerías de Lima durante los próximos meses. La novela está disponible en formato físico.