
La conservación de la sangre del cordón umbilical durante 30 años en un banco de Europa, oscila en los 1.500 a los 2.000 euros, si es que se conserva el tejido del cordón.
Estas células madre tienen una doble capacidad que las hace únicas. Por una parte, saben diferenciarse en otro tipo de células (musculares, neuronales, cardíacas), y por otro, son capaces de dividirse y dar lugar a nuevas células madre exactamente igual que ellas.
Guardar las células madre puede salvarle la vida al bebé o a un hermano. Si estas células son recogidas en el momento del parto, pueden presentar varias ventajas frente a la médula ósea o a la sangre periférica (la que circula por el cuerpo). Las células madre adultas más jóvenes se pueden recoger, ya que son más versátiles y plásticas y se pueden diferenciar mucho mejor generando células jóvenes. Además, estas no han estado expuestas a mutaciones o alteraciones, por lo que no las transmitirán al paciente, y al poder congelarse su disponibilidad es inmediata.
En la actualidad, los ensayos clínicos sobre enfermedades con una prevalencia mucho mayor, sostienen que las aplicaciones de las células madre son más amplias de lo que se sabía en un principio. Están dando buenos resultados en enfermedades neuronales, y se están probando en pacientes menores de 18 años con patologías diversas como parálisis cerebral, encefalopatías hipoxicoisquémicas y Trastorno del Espectro Autista (TEA), pero también en pacientes con diabetes, en regeneración de corazones infartados, accidentes cerebrovasculares (ictus) e incluso paciente con sida.
Y.O.C.







