Por: Rocio Melissa Cueva Ramos
Japón se vestirá de gala para celebrar el próximo 23 de febrero el 66.º cumpleaños del Emperador Naruhito, fecha que se relaciona entre la milenaria tradición y el pueblo de la nación asiática.
Lejos de ser un día feriado común, el Tennō Tanjōbi representa una de las dos únicas oportunidades al año en que los ciudadanos pueden acceder a los sectores más privados del Palacio Imperial en Tokio, capital del pais insular del océano Pacífico.
Según la tradición, los asistentes cruzarán el emblemático puente Nijubashi, un acceso que permanece estrictamente cerrado el resto del año.
La capital japonesa más poblada del mundo ya respira un aire de expectación. Desde las primeras horas de la mañana, se espera que miles de asistentes formen filas para presenciar el saludo de la familia imperial: el Emperador y la Emperatriz Masako. También otros miembros de la familia imperial, saludará desde el balcón del Salón Chowa-Den en tres momentos del día: 10:20, 11:00 y 11:40 de la mañana.
Para muchos, el momento más emocionante de la jornada será cuando el Emperador Naruhito se dirige a la multitud desde el balcón del Palacio Imperial. En esa ocasión, cientos de banderas niponas son agitadas mientras se escucha el tradicional grito de «¡Banzai!», un deseo de larga vida y prosperidad, que suena como un latido colectivo en la plaza.
Por la tarde, de 12:30 a 15:30, la celebración continúa con las puertas abiertas para los que deseen firmar el Libro de Saludos frente al edificio de la Agencia de la Casa Imperial. Los extranjeros también pueden participar en la ceremonia, y de hecho, se les pide incluir su país de origen al lado de su nombre.
Asistir a este evento requiere de cierta logística personal, debido a las estrictas normas de seguridad y las características del recinto.
Las autoridades japonesas recomiendan llegar con tiempo, usar calzado cómodo (el suelo es de gravilla y los tacones pueden ser un verdadero problema) y evitar traer maletas grandes.
El lunes 23 de febrero los residentes y visitantes podrán disfrutar de un fin de semana largo que coincidirá con la festividad. Aunque muchas oficinas cierran por esta ocasión, las principales zonas comerciales, restaurantes y atracciones turísticas de Tokio permanecerán abiertas para recibir a los usuarios.
Además, representa parte de una tradición centenaria que se renueva cada febrero con el mismo entusiasmo.








