Irán anunció este viernes la incautación de un petrolero extranjero en el Golfo de Omán que transportaba 6 millones de litros de combustible, dos días después que Estados Unidos confiscara un barco petrolero venezolano, medida condenada a nivel internacional.
La televisión iraní informó del segundo carguero intervenido en lo que va de esta semana por una patrulla de la Guardia Revolucionaria, mediante helicópteros y personal armado, ante una orden del Poder Judicial.
El barco pertenecería a un comerciante indo-estadounidense y durante la operación de embargo fueron detenidos 18 tripulantes de la India, Sri Lanka y Bangladesh.
El tribunal Supremo de Ormuz, al sur de la nación persa, ordenó la confiscación del barco extranjero por trasladar combustible diésel de contrabando para ser vendido a mayor precio en la Península Arábiga.
El pasado miércoles el ejército estadounidense incautó un buque petrolero venezolano con dos millones de barriles de petróleo con destino a Cuba y China, en el marco de un inusual despliegue militar en el mar Caribe, desde agosto, con el pretexto de la lucha antidroga en la región, aunque Venezuela ha denunciado un plan para invadir el país sudamericano.
Las autoridades estadounidenses argumentan que se trata de una acción “legal” derivada de un mandato federal, pese a que no existe reconocimiento internacional para esas medidas unilaterales y extraterritoriales, ni jurisdicción alguna que las valide fuera de territorio estadounidense.
China, Rusia, España, Cuba y otras naciones latinoamericanas han expresado su condena por lo que Caracas llama “acto de piratería” por parte de Estados Unidos.
El gobierno de Caracas precisó que el enorme buque petrolero venezolano fue interceptado cuando casi ingresaba al Atlántico, entre Trinidad y Tobago, y Granada.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, sostuvo este viernes que estas acciones no han estado autorizadas por el Consejo de Seguridad de la ONU y constituye un ejemplo de la práctica de “jurisdicción de brazo largo”, que ha violado los principios fundamentales del orden jurídico global.
España ha calificado de “inaceptables” los ataques de Washington en el Caribe y alertó de que dichas operaciones extrajudiciales violan el Derecho Internacional.
La Cancillería cubana, por su parte, sostuvo que el asalto e incautación por parte de EEUU a un buque petrolero es una “guerra económica” que busca asfixiar económicamente a la isla caribeña e impedir el legítimo derecho de Venezuela a utilizar y comercializar libremente sus recursos naturales con otras naciones.









