El presidente de Irak, Barham Salih, rechaza al candidato a primer ministro presentado por la coalición Al Biná, Asad al Eidani, y pone su cargo a disposición del Parlamento. El jefe de Estado toma esta decisión en el contexto de las protestas en las que está sumida el país desde principios de octubre.
«Pongo mi cargo en manos de los miembros del Consejo de Diputados para que decidan a la luz de sus responsabilidades como representantes del pueblo lo que vean oportuno», indicó en una carta dirigida al Legislativo iraquí.
El presidente había avisado previamente que prefería renunciar que nombrar a un primer ministro al que rechazan los manifestantes, debido a que es visto como cercano a los intereses de Irán y es el centro de las críticas de multitudinarias protestas.
En un oficio, Salih explicó que la Constitución le imposibilita rechazar a un designado a primer ministro –en este caso el aspirante propuesto por el bloque parlamentario respaldado por Irán– y por ello estaba dispuesto a presentar su renuncia al Consejo de Representantes.
Las manifestaciones, que comenzaron el pasado 1 de octubre en Irak, han dejado más de 450 personas muertas. Los protestantes denuncian la corrupción preponderante y exigen un cambio en el sistema político, lo que obligó hace unas semanas la renuncia del primer ministro, Adel Abdul Mahdi.
M.A.C.









