
El invierno ha comenzado y, con él, una amenaza que cada año golpea con más fuerza a la población más vulnerable del país. Según cifras del Ministerio de Salud (Minsa), hasta la fecha ya se han registrado alrededor de 1 400 muertes por neumonía en el Perú, de las cuales 1 146 corresponden a adultos mayores. Esto representa más del 80 % de los fallecimientos totales y confirma que el frío, junto con la falta de medidas oportunas, está cobrando la vida de cientos de peruanos de la tercera edad. Lima, Arequipa y Cusco concentran casi la mitad de las defunciones, mientras otras regiones altoandinas como Puno, Pasco y Huancavelica se suman a la lista de las más golpeadas por las bajas temperaturas y las carencias en el acceso a la salud.
El incremento de los casos resulta alarmante si se compara con los últimos años. Durante el mismo periodo en 2023, las muertes por neumonía fueron 1 108, mientras que en 2024 la cifra ascendió a 1 223. Ahora, a solo unas semanas de iniciado el invierno, las autoridades ya reportan 1 146 adultos mayores fallecidos, lo que deja en evidencia una tendencia que podría agravarse si no se adoptan medidas urgentes y efectivas. A ello se suma que el número de hospitalizaciones por esta enfermedad también ha crecido: en lo que va del 2025, 6 718 adultos mayores han requerido atención hospitalaria, frente a los 5 360 de 2024 y los 4 704 de 2023.

Uno de los principales problemas que señalan los especialistas es la baja cobertura de la vacunación. El propio Minsa ha reconocido que, hasta el momento, solo el 16,4 % de los adultos mayores ha recibido la vacuna contra la influenza, que suele aplicarse junto con la antineumocócica. Esto significa que más de 2 millones de personas mayores de 60 años permanecen desprotegidas frente a estas enfermedades. A esta situación se suma un grave error logístico: la Contraloría ha informado que 1,5 millones de dosis contra la influenza permanecen almacenadas sin ser utilizadas debido a la falta de agujas, lo que ha retrasado aún más la inmunización de la población vulnerable. Aunque el Minsa ha restado importancia al hecho, lo cierto es que el tiempo perdido puede costar muchas vidas.
Los expertos en salud pública y epidemiología no han tardado en alzar la voz. El doctor Antonio Quispe ha calificado como insuficiente la estrategia actual del Estado y ha pedido que se implementen campañas más agresivas, con brigadas móviles que lleguen hasta las zonas más alejadas y con mayores dificultades de acceso. Por su parte, el neumólogo José Cornejo, del hospital Loayza, ha advertido que la mayoría de los pacientes graves que ingresan a los hospitales no estaban vacunados. Según el especialista, la falta de inmunización abre la puerta a complicaciones severas como septicemias o infecciones por estreptococos que terminan costando la vida de los afectados. La doctora Sonia Indacochea, otra voz autorizada en el tema, recuerda que la vacuna contra la influenza debe aplicarse anualmente, debido a las variaciones del virus, y que la antineumocócica debe reforzarse especialmente en los adultos mayores.
Más allá de la falta de vacunas, los factores estructurales también contribuyen a la magnitud del problema. El hacinamiento y la ventilación deficiente en los hogares durante el invierno facilitan la transmisión de enfermedades respiratorias. La contaminación ambiental, que convierte a Lima en una de las ciudades con peor calidad de aire en la región, agrava aún más los cuadros respiratorios. Además, tras la pandemia, la población ha relajado hábitos que ayudaban a contener estos males, como el uso de mascarillas en casos de síntomas respiratorios, el lavado de manos o la adecuada ventilación de los ambientes. Todo esto se combina con la pobreza y la malnutrición que afectan a muchos adultos mayores, debilitando su capacidad para enfrentar infecciones.
Frente a este panorama, el Minsa ha anunciado que intensificará las campañas de vacunación en las regiones más afectadas por el frío. Se dispone de más de 8 millones de dosis contra la influenza y más de 2 millones de dosis antineumocócicas, pero el reto es lograr que estas lleguen a quienes más lo necesitan. Para ello, las autoridades han señalado que reforzarán las campañas informativas y las jornadas de inmunización, aunque los especialistas advierten que el tiempo apremia y que se requiere una acción mucho más decidida.
La neumonía ya ha cobrado la vida de miles de adultos mayores en lo que va del año, y las semanas más frías aún están por llegar. La prevención, con medidas sencillas pero efectivas, es clave: vacunarse, ventilar los ambientes, mantener la higiene de manos y acudir al centro de salud ante los primeros síntomas. Los expertos insisten en que la población debe ser consciente de la gravedad de esta enfermedad y actuar de manera responsable para proteger a quienes más lo necesitan. El desafío está planteado y el tiempo para reaccionar se acorta. El invierno no espera.








