Iniciativas para una paz que aún no se alcanza

Los aliados intensifican su apoyo a Ucrania, aunque la concreción final depende del respaldo estadounidense.

Por: Alejandro Marco Aurelio Capcha Hidalgo
Periodista: Reg.: -N°-4654-


La alianza de apoyo a Ucrania desea que todo esté en orden para un eventual cese de hostilidades y cese al fuego, que implica al despliegue sus fuerzas para respaldarlo en una situación, o la manifestación de algo. No obstante, la factibilidad del plan necesario o ineludible intervención de Estados Unidos, su asistencia en distribución y de su inteligencia, es decir, de que se cumpla el compromiso expresado por Donald Trump en la cumbre celebrada en el Despacho Oval el 18 de agosto con la concurrencia de ocho dirigentes europeos
El planteamiento elaborado incluye el reforzamiento de las ucranias, especialmente las aéreas, como primera y elemental garantía de seguridad, igualmente la firma de pactos recíprocos con los países de la coalición similares a la garantía de defensa mutua de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN. Y, por fin, exhibición militar en tierra, mar y aire, lejos de la línea de frente, una vez declarado el alto el fuego. Aún no se sabe si contará con la participación. Todavía es incierta su colaboración del país de España.

Parcialmente es la contestación de Vladímir Putin., rehusar o negarse a desplegar fuerzas o tropas extranjeras en territorio ucranio, ni antes ni después del alto el fuego. Exige limitar el tamaño y las capacidades del futuro ejército de Ucrania y rechaza cualquier acuerdo que se parezca a una garantía de seguridad atlántica. Antes ya rechazó el alto el fuego, incluso el temporal, porque prefiere negociar el acuerdo de paz definitivo con la presión de sus bombardeos sobre los ucranios, una condición aceptada por Trump. Además, la paz que quiere tiene que ir “a la raíz” del conflicto, que no es otra que la pérdida de Ucrania en 1991 como territorio controlado por Moscú. Exige por tanto la cesión de al menos cuatro provincias enteras a Rusia y excluye cualquier tipo de integración en un sistema de defensa occidental como la OTAN, dos principios en los que Putin siempre ha hallado la interpretación de Washington.


Su sugerencia final es una reunión con Volodímir Zelenski (presidente de Ucrania) en Moscú, el lugar más inseguro para alguien que al Putin quiso asesinar el primer día de la invasión. Repitiendo una vieja historia, convoca a capítulo en el Kremlin al presidente del país agredido, como hacían Stalin y sus sucesores con los gobernantes de los satélites que buscaban la emancipación.
A pesar de todo, la alianza de voluntarios se ha anotado al menos dos puntos en sus difíciles relaciones con la Casa Blanca. Ha esquivado nuevas ofensas, afrentas al presidente Zelenski y conseguido un compromiso, todavía muy nebuloso, respecto a la participación de Estados Unidos en las garantías de seguridad. Trump está pasando la carga de la ayuda militar, y sobre todo de su financiación, a los aliados y ahora quiere delegar la presión para castigar, sancionar a Rusia y a los países, como China, que mayor apoyo proveen a Putin. En este momento, Ucrania soporta y los aliados fortalecen su obligación. Total, como de costumbre, requiere que Trump, realice su función o contribuya.