Una noche tranquila del miércoles 02 de julio se tornó en escena de violencia y destrucción en el restaurante «El Charrúa», ubicado en la avenida Javier Prado Este, distrito de La Molina, cuando un cliente en estado de ebriedad estrelló su camioneta contra la fachada del local tras un altercado con otros comensales alrededor de las 11 p.m. Dos personas resultaron heridas y el agresor fue detenido por la Policía Nacional.
De la pelea al impacto: el caos en “El Charrúa”
El incidente comenzó cuando Miguel Ángel Requejo Astochado, gerente general de la empresa del sector construcción, Miromina, protagonizó un escándalo dentro del restaurante mientras bebía con amigos. Tras insultar y agredir a otros clientes, fue expulsado del local. Sin embargo, minutos después regresó al volante de su camioneta Lexus gris oscuro de placa CTB 661 y embistió violentamente la fachada del establecimiento, arrollando a dos comensales que se encontraban en una mesa cercana de manera intencional. Luego, el conductor se retira del interior del restaurante retrocediendo su vehículo.
Las cámaras de seguridad captaron el momento exacto del impacto, registrando la violencia del acto. Los heridos fueron atendidos rápidamente y trasladados a un centro de salud cercano, presentando lesiones leves. La Policía y el serenazgo acudieron al lugar para controlar la situación y comenzar las investigaciones.
Respuesta del restaurante y acciones legales
Ante el suceso, el restaurante «El Charrúa» emitió un comunicado en sus redes sociales informando que el hecho fue una “situación externa y aislada, ajena a las operaciones del restaurante” y que están colaborando con las autoridades. Como medida preventiva, el local permanecerá cerrado el 3 de julio para reforzar sus protocolos internos.

Miguel Ángel Requejo Astochado permanece detenido en la comisaría de Santa Felicia, en La Molina, acusado por tentativa de homicidio, daños materiales y conducción en estado de ebriedad. Como parte de las medidas adoptadas, se ha procedido con la anulación de su licencia de conducir. Las autoridades continúan con las diligencias correspondientes para esclarecer todos los pormenores del caso.

Lo que inició como una noche de convivencia en un restaurante de La Molina terminó en un acto de violencia que dejó heridos y daños materiales. Este incidente evidencia la urgente necesidad de reforzar la seguridad y el control en espacios públicos, así como la responsabilidad de quienes consumen alcohol. La rápida intervención policial permitió contener la situación, pero deja en claro que se deben tomar medidas preventivas para evitar hechos similares.








