Por: Max Obregon Rossi
Tras meses de hacer «la del avestruz», el ministro del Interior, Vicente Tiburcio Orbezo ha decidido mover sus piezas en Saludpol-Fondo de Aseguramiento en Salud de la Policía Nacional del Perú. Lo hace para enmendar un entuerto que ya era insostenible. El nuevo titular del sector (aunque ya tiene algunos meses) ha encontrado es una institución capturada por entramados oscuros y una burocracia «heredada» de los regímenes de Castillo y Boluarte.
Informes reservados llegados a su despacho, le indican que sus actuales directores parecen más interesados en mantener sus puestos que en en preservar la salud de los propios policías y de sus familiares que también deben estar protegidos por la institución.
Al hacerse de deudas que ya resultan impagables o mecidas a servicios brindados por terceros con clínicas especialistas el mayor riesgo es que se suspendan las atenciones (como está ocurriendo) y manos interesados los “deriven” a nuevos proveedores que no están acreditados.
Pese a estas quejas, no hay soluciones y solo esperan que se resuelva por la vía judicial cuando todos sabemos que eso toma años. ¿Y mientras que pueden hacer los policías y sus familiares?: NADA.
Se requiere una purga profunda de esos cuadros que priorizan el trámite engorroso sobre la vida del policía. El 2026 empieza con la promesa de una cirugía mayor, pero el éxito dependerá de cuánto se atrevan a desmantelar esa red corrupta que sobrevive desde hace años.
Tiburcio ha dicho: claridad y limpieza: Ojalá lo cumpla o que le hagan caso.
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