José Miguel Castro, exfuncionario clave en la gestión de Susana Villarán e investigado por presunto lavado de activos, fue hallado muerto este domingo 29 de junio en su vivienda ubicada en la calle Madrid, en el distrito limeño de Miraflores. Según el informe preliminar de la Policía Nacional del Perú (PNP), el cuerpo presentaba un corte profundo en el cuello, de aproximadamente 14 centímetros.
La escena levantó sospechas, junto al cadáver se encontraron dos cuchillos con manchas hemáticas uno de cocina y otro de pan, un balde rojo, una toalla verde a la altura del cuello y un celular. Además, la chapa de la puerta del baño mostraba señales de posible manipulación. Ante ello, las autoridades aislaron el lugar y dieron aviso al Ministerio Público.
Fue su padre, Julio Sergio Castro Gómez, quien descubrió el cuerpo alrededor de las 10:15 a. m. Según declaró a la policía, había visto a su hijo por última vez la noche anterior. Personal del SAMU confirmó el fallecimiento tras llegar al lugar.
El fiscal provincial Richard Rojas Gómez, de la Primera Fiscalía Penal de Miraflores,San Borja y Surquillo, lideró las diligencias iniciales. El Ministerio Público informó que se han iniciado las investigaciones preliminares para determinar las causas exactas del deceso.
Entre 2011 y 2014, Castro se desempeñó como gerente general de la Municipalidad de Lima. Fue detenido en 2019 y desde entonces afrontaba cargos por presunto lavado de activos y asociación ilícita para delinquir, vinculados al presunto financiamiento ilegal de las campañas de Susana Villarán en 2013 y 2014 con dinero de las constructoras Odebrecht y OAS.
El Ministerio Público lo consideraba el segundo al mando dentro de la supuesta red criminal liderada por la exalcaldesa. En el sistema de seudónimos de Odebrecht, era identificado como “Budián”. Bajo la figura de colaborador eficaz, su testimonio aportó detalles clave sobre la estructura financiera y los actores involucrados en los aportes ilícitos.
Castro estaba bajo arresto domiciliario y su testimonio era una de las piezas fundamentales de cara al juicio oral contra Villarán, programado para septiembre de este año. La Fiscalía ha solicitado para la exalcaldesa una pena de 29 años de prisión por los presuntos delitos de organización criminal, lavado de activos, cohecho y otros.
Días antes de su muerte, José Miguel Castro visitó las oficinas del equipo especial Lava Jato para revisar el proceso de colaboración eficaz al que se había acogido. Así lo confirmó el fiscal José Domingo Pérez, quien señaló que el exfuncionario no manifestó temor por su seguridad, aunque sí mostró inquietud por el desarrollo del juicio.
“Nos sorprendió esta noticia porque no hubo señales previas de riesgo. Tenía preocupación por su proceso, pero nunca expresó sentirse amenazado”, indicó Pérez en declaraciones a Canal N.
El fiscal también pidió a las autoridades judiciales reflexionar sobre el contexto de este caso y otros similares, dada su relevancia dentro del esquema de corrupción investigado por el equipo Lava Jato.
Aunque la hipótesis de suicidio es la que se maneja con mayor fuerza, las autoridades no descartan la posibilidad de un homicidio. La presencia de armas blancas, la manipulación de la puerta y otros elementos hallados en la escena son materia de análisis por parte de la Dirincri y la fiscalía de turno.
La muerte de José Miguel Castro supone un revés para el avance del proceso judicial, al tratarse de uno de los principales testigos de cargo contra la exalcaldesa de Lima y otros exfuncionarios involucrados en uno de los casos más emblemáticos de corrupción en el país.









