Guerra ingresa a tercera semana en Medio Oriente

El presidente Donald Trump asegura que Estados Unidos e Israel han diezmado a Irán, pero el conflicto bélico ingresa a su tercera semana con fuerte impacto en la economía global y la amenaza de fractura por la crisis energética y la escalada de la guerra en Medio Oriente.

The New York Times sostiene que no se trata de una guerra mundial, pero alcanza a gran parte del planeta. Al cumplirse 17 días de bombardeos constantes a territorios iraní y respuestas de Teherán a Israel y contraofensivas a bases militares estadounidenses en la región, los efectos se notan en las rutas comerciales, los precios de la energía y el costo de vida.

La fuente estadounidense sostiene que la administración Trump, pese a insistir en derrotar a la nación petrolera, ha reconocido que la capacidad de Irán para perturbar la economía global a través del Estrecho de Ormuz resulta ser mayor de lo que Washington esperaba.

Considera que Trump se enfrenta a decisiones difíciles, como pedir a sus aliados occidentales sumarse a una coalición internacional para reabrir el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 por ciento de la producción mundial de petróleo y el 25 % del gas, una vía vital incluso para los países árabes exportadores del recurso energético.

La percepción en Medio Oriente y en los mercados internacionales es que, aunque EEUU e Israel, ambos aliados en la región, pudieran declarar el fin de las hostilidades en cualquier momento, la verdadera capacidad de desbloquear el comercio energético recae en Irán.

Narrativa engañosa

Frustrante a resultado la presión del mandatario estadounidense sobre el Gobierno de Teherán y los esfuerzos del inquilino de la Casa Blanca por exigir al Ejército iraní y a la Guardia Revolucionaria (CGRI) a deponer las armas frente a la supuesta superioridad militar de EEUU, que ha sido aprovechada por Israel para agredir también a su vecino Líbano.

Trump anunció esta semana el envío de 2.500 marines para atacar la isla Kharg, que concentra el 90 % de las exportaciones de crudo de Irán, en un intento por controlar el estrecho de Ormuz, pero sin alcanzar ese objetivo, a pesar de que el magnate republicano aseguró el viernes haber logrado el 100 % de su estrategia militar.

Kharg almacena la mayor parte del petróleo que exporta Irán al mundo, aunque el 80% por ciento tiene como destino a China. Antes de la guerra, el país persa exportaba 2.17 millones de barriles de crudo diarios. Aunque EEUU ha evitado dañar la infraestructura petrolera de la isla, el mayor afectado resulta el gigante asiático, rival comercial de Estados Unidos.

The Telegraph, por su parte, informó que el número de barcos que cruzan el estrecho de Ormuz cayó a cero el sábado por primera vez desde el inicio de la operación militar conjunta de EEUU e Israel contra Irán, el pasado 28 de febrero.

Asegura que la “guerra iraní” ha provocado divisiones en Europa y advierte del posible “colapso” de la alianza atlántica, de la que dependía la hegemonía global estadounidense desde 1945. Se recuerda las intervenciones militares de la OTAN en África y Europa para después controlar el petróleo en el primer caso y ejercer presiones en el segundo.

Occidente se divide

“Ni los europeos ni los estadounidenses ven ya una obligación de apoyarse mutuamente ni de tener en cuenta los intereses del otro”, sostiene el medio británico.

Irán asegura de manera oficial que el estrecho de Ormuz no está cerrado al mundo, sino bloqueado para Estados Unidos, Israel y sus aliados. El tráfico marítimo mundial puede transitar libremente, lo que contradice la narrativa de Washington sobre un cierre global y las imágenes en las redes sociales confirmarían la versión.

Las economías de los países del Golfo, gobernados por monarquías y aliadas de Washington, están expuestas a un riesgo de recesión ante la advertencia de Irán con atacar las instalaciones militares estadounidense en esos países si permiten que EEUU utilice sus territorios para agredir al Estado islámico, aliado de China y Rusia.

El secretario de Energía del Reino Unido, Ed Miliband, afirmó que garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz es una prioridad mundial, e informó que Londres mantiene consultas con sus aliados, incluidos EEUU, para restablecer la navegación normal a través de esta ruta estratégica.

En una llamada telefónica del presidente de Francia, Emmanuel Macron, a su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, tras la agresión estadounidense-israelí, el líder galo reafirmó la necesidad de poner fin a la guerra y reducir la tensión en la región ante la situación actual en el Estrecho de Ormuz, así como por los combates entre Israel y el grupo armado Hizbullah de Líbano.

El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, también abordó en una conversación telefónica con su colega francés, Jean-Noël Barrot, los últimos acontecimientos del conflicto bélico y sus repercusiones para la seguridad regional.

Araghchi aseguró que la principal fuente de inestabilidad en la región, incluido el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, son Estados Unidos e Israel, por lo que consideró necesario que todos los países deben “adoptar una postura responsable”.

La crisis en el estrecho de Ormuz ya golpea a la economía global por la volatilidad en el precio de recurso energético. El precio de la gasolina en EEUU ha aumentado un 25%, el costo de los fertilizantes para los agricultores se ha elevado y el número de bajas de las fuerzas estadounidenses en la guerra también ha crecido, según medios locales.

Mientras, The Wall Street Journal indicó que la industria petrolera advierte que la crisis energética bajo la administración Trump probablemente empeorará. La agencia de noticias británica Reuters informó hoy que los contratos futuros del crudo Brent se cotizan a 106,50 dólares por barril y los futuros del crudo estadounidense alcanzan los 102,44 dólares por barril.