Gobiernos regionales :“No basta con censurar, urge reconstruir instituciones culturales”

La censura al ministro de Cultura Fabricio Valencia revela un problema mayor, la fragilidad del sistema cultural y la falta de descentralización


La moción de censura presentada esta semana ante el Congreso de la República contra el ministro de Cultura Valencia reaviva la crisis política en el ámbito cultural, pero la voz de los gobiernos regionales introduce una perspectiva distinta: el real déficit no sería el liderazgo de un ministro, sino la debilidad estructural de las instituciones culturales frente a intereses locales, dinámicas territoriales y la falta de un plan que articule nación y región.

El pronunciamiento de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales (ANGR), que exige al Congreso la salida de Valencia del Ministerio de Cultura, no se limitó a respaldar la moción parlamentaria. También puso de relieve una crítica más profunda: que las decisiones tomadas desde Lima no han considerado los contextos regionales ni reconocido la necesidad de corresponsabilidad con gobiernos locales. 

Para la ANGR, el escándalo en Machu Picchu, con bloqueos, venta irregular de boletos y riesgos a la condición de Patrimonio Mundial, expone la grieta entre autoridades nacionales y regionales. Según su comunicado, “la defensa del patrimonio cultural exige un modelo con participación real de las autoridades regionales y locales, quienes conocen y viven la realidad de los territorios”. declaró para RPP Noticias

La moción de censura, respaldada por al menos 37 congresistas multipartidarios, acusa al ministro Valencia de “falta de idoneidad”, “incapacidad de gestión” y decisiones polémicas, como la reducción del área intangible de las Líneas de Nasca y Palpa. Pero el enfoque regional sugiere que estos cuestionamientos apuntan a síntomas, fallas puntuales de una gestión, mientras que la enfermedad de fondo es una institucionalidad cultural demasiado centralizada y vulnerada por los vaivenes políticos.

Las voces regionales demandan, más allá de destituciones personales, una reforma que redefine competencias y fortalezca capacidades locales: autonomía técnica, herramientas presupuestales, vigilancia ciudadana regional y una política cultural que articule el territorio antes que imponerlo desde el centro.

La moción de censura solo será el inicio del enfrentamiento político. Pero, si la siguiente batalla se libra en las regiones, allí donde está el patrimonio y donde la gestión se vive, quizás esa lucha revele si al país le interesa cuidar su cultura para todos los rincones, o si están condenadas al riesgo solo las joyas cercanas a Lima.