Enclave costero con 2,3 millones de habitantes, la Franja de Gaza, ubicada en ‘Tierra Santa’ de Jerusalén, es hoy un polvorín que puede estremecer al mundo. Israel lleva a cabo una guerra por el control total de territorios árabes ocupados y el pueblo palestino que se niega a abandonar su tierra y debe soportar una brutal represión.
La comunidad internacional está consternada por el genocidio de Israel contra la población árabe, en lo que denominan ´guerra étnica´. Para la profesión más peligrosa del mundo se ha convertido en el cementerio de 247 periodistas hasta el momento por pretender documentar e informar sobre lo que ocurre en la zona ocupada.
Muchos países han condenado la brutal agresión y la Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, ha solicitado la detención del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, para ser juzgado por genocidio en la Franja de Gaza, con una extensión de 365 km cuadrados. Empero, los aliados de Tel Aviv lo protegen y siguen con el envío de armas a Israel.
El Estado de Israel proclamó su independencia el 14 de mayo de 1948, un año después de una resolución de la ONU, cuyo plan era dividir en dos Estados el territorio palestino, que fue colonia británica, pero la nación judía se opuso a la creación de Palestina y con apoyo militar de Occidente arrebató más territorios a países vecinos, actitud que lo ha llevado a seguir en conflicto: Siria, Libano, Yemen, Egipto e Irán. Antes sostuvo guerras con Irak y Jordania.
Los excesos que cometen los ocupantes han sido repudiados en muchas partes del planeta, pero el gobierno de extrema derecha de Israel persiste en su política de agresión para lograr el control total de Gaza y también Cisjordania, otra ciudad palestina ocupada. En los últimos meses varios países europeos han anunciado que reconocerán un Estado Palestino.
De los casi 200 miembros de las Naciones Unidas, 147 países (75%) han reconocido a Palestina como Estados y hay otro grupo que anunció seguirá esos pasos durante la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, el próximo septiembre, posición que ha molestado a Israel, que amenazó con radicalizar sus acciones militares.
Desde el 7 de octubre del 2023, cuando se inició la actual masacre judía en Gaza, como respuesta al ataque del grupo extremista palestino Hamas, que causó más de un millar de fallecidos, la agresión por parte del ejército israelí ha dejado en 689 días unos 62.819 muertos y 158.629 heridos, cifra que cada día aumenta.
En el intento por expulsar de Gaza a sus habitantes, Israel ha amenazado con tomar el control total del enclave, ubicado frente a la costa y una importante reserva de gas, recurso que demanda Europa. Estados Unidos, principal aliado de Israel, ha ofrecido convertir a Gaza en un atractivo centro turístico para extranjeros.
Empero, en las últimas 24 horas tres civiles han muerte por hambre y suman en total 303 personas fallecidas por la falta de alimentos, incluidos 117 niños, ya que Israel ha cerrado todas las vías terrestres para evitar el ingreso de ayuda humanitaria, denuncian medios árabes.
Incluso varios palestinos han fallecido por las balas disparadas por los ocupantes cuando intentaban acercarse a los escasos puntos de distribución de alimentos, controlados por Israel y EEUU. Muchas otras personas fueron abatidas por correr tras los alimentos que países amigos lanzan desde aviones en paracaídas para aliviar la falta de alimentos frente a la hambruna, usada como arma de guerra y de exterminio.
En 23 meses de guerra en el enclave además han perdido la vida 247 periodistas, a pesar de identificarse, lucir ropa y equipos que confirman ser comunicadores para documentar los sucesos desde el mismo lugar donde se producen los bombardeos y ataques terrestres del ejército israelí.
Durante un bombardeo contra el Hospital al-Shifa, en la ciudad de Gaza, perdieron la vida el último lunes cinco reporteros de medios extranjeros, incluido de las agencias de noticias Reuters (británica); Associated Press (EEUU) y Al Yazeera (árabe), desatando una condena por parte de gremios de periodistas en de mundo.
Al inicio de la invasión terrestre, a finales de octubre de 2023, la campaña militar israelí se centró en el norte de Gaza y Tel Aviv argumentó que el destruido hospital al-Shifa era un «centro de mando y control de Hamas», pero nunca fue probado y el nosocomio quedó dañado, lo que obliga a muchos palestinos a tener que abandonar sus hogares. El ejército hebreo ha continuado con sus misiones genocidas en el norte del enclave costero.
Los israelíes lanzaron una campaña para atacar sistemáticamente todos los hospitales cercanos a sus fuerzas, capturando a personal médico y heridos, llevando a cabo masacres, estableciendo bases militares dentro de los hospitales con el pretexto de que seguidores de Hamas estarían refugiados en escondites. En diciembre de 2024, con el pleno respaldo de sus aliados occidentales, los militares israelíes lanzaron la invasión de Khan Yunis para asaltar el Hospital Nasser.
Ante el fracaso de la misión debido a la resistencia palestina, el objetivo cambio con ocupar Rafah, paso fronterizo con Egipto, y Netanyahu aseguraba que había túneles que conducían a Gaza. El pasado 18 de marzo, los israelíes violaron el alto al fuego en Gaza y la violencia volvió a recrudecerse, sumado al bloqueo total de toda ayuda al territorio, que duraría más de 80 días.
En medio de negociaciones para acabar con el conflicto, con mediación de Catar y supervisión de EEUU, Israel insiste en acusar a Hamas, grupo al que Israel califica de terroristas, y exige la liberación de algunas rehenes en Gaza. Aseguraba esta vez el uso de posibles nuevas armas y estrategias, promocionando la campaña como un punto de inflexión.








