Después de casi 50 años de haber retratado a cinco Pontífices y documentar la historia la Iglesia de Roma, el veterano fotógrafo Francesco Sforza, puso fin a su carrera al servicio de la Santa Sede para jubilarse.
Supo contar con imágenes la esencia del ministerio de los sucesores del Apóstol Pedro: la cercanía, el encuentro, el abrazo y la mirada compartida, destacó este domingo el Vaticano al anunciar el retiro de Francesco después de cumplir 48 años de labor en la Santa Sede.
Pienso en las fotos en Regina Coeli, en el abrazo del Papa Francisco con los detenidos, en las imágenes con los niños y refugiados del campo de Lesbos, en las de Irak o Canadá, o en aquella de la anciana en Panamá que sostenía un cartel, recordó Francesco sobre su trayectoria profesional.
El prefecto del Dicasterio para la Comunicación, Paolo Ruffini, le agradeció por su labor desde el Servicio Fotográfico de L’Osservatore Romano -hoy Vatican Media-, que le permitió acompañar a los pontífices como Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y el actual León XIV.
Sus fotografías, resalta el Vaticano, se convirtieron para miles de personas en recuerdos imborrables, con imágenes extraordinarias de los Pontífices en sus viajes, encuentros y gestos.
Aunque con humildad ha evitado ser retratado en reportajes y aparecer en titulares de prensa, las fotografías de Francesco Sforza son publicadas hoy en periódicos en el mundo y tocan el corazón de millones de personas, aunque esta vez sin llevar su firma.









