Por: Alejandro Marco Aurelio Capcha Hidalgo
Periodista: Reg.-N°-4654-
La frase de Guido Bellido Ugarte, Ex primer ministro de Pedro Castillo Terrones, “Consideró el 29 de julio de 2021, que Venezuela tiene un gobierno legítimo y democrático, respetando su autodeterminación”. No nos corresponde a nosotros calificar el sistema de gobierno de un país hermano; debemos ser respetuosos de su soberanía. Venezuela está desarrollando su propio modelo de democracia, el cual no debe ser juzgado desde fuera, manifestó.
Esta designación agravó las sospechas que ya se habían manifestado durante la campaña. Se interpretaba como un movimiento para convertir a Perú en un aliado incondicional del eje chavista-cubano. ¿Se imagina usted, estimado lector, cuál sería la posición de Perú hoy en el tenso contexto geopolítico si el intento de golpe de Estado de Castillo de diciembre de 2022 hubiera tenido éxito con apoyo militar y bajo esa misma influencia ideológica?
Este artículo describe un periodo de supuesta coordinación entre Vladimir Cerrón, Evo Morales y el embajador cubano Carlos Zamora, (Ahora expectorado por la Cancillería) en el que este último presuntamente planeaba la toma del poder. Al mismo tiempo las organizaciones políticas asociadas al Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales, Movadef y, a la facción de los Quispe Palomino en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro, VRAEM estaban logrando representación e influencia en el gobierno y el Congreso a través de Guillermo Bermejo, actualmente sentenciado y purgando cárcel en Piedras Gordas, por subversión.
El Poder Judicial ha autorizado recientemente el inicio del juicio oral contra Bellido (y también para Vladimir Cerrón en casos relacionados), desestimando recursos que buscaban archivar la investigación. El inicio del juicio es inminente. La Fiscalía ha solicitado formalmente una pena de 20 años de prisión por el delito de afiliación al terrorismo. La acusación sostiene la vinculación con el Militarizado Partido Comunista del Perú (MPCP), remanente de Sendero Luminoso que opera en el VRAEM. El pilar del caso sigue siendo el testimonio del exagente Eddy Villarroel, alias «Sacha», quien ha reafirmado recientemente (incluso en entrevistas públicas) que entregó paquetes y USB con mensajes de los cabecillas Quispe Palomino («José») a Bellido en 2018.
Si Guido Bellido es condenado, se confirmaría públicamente la teoría de que ciertos políticos peruanos de izquierda radical (Bellido, Bermejo, Cerrón) están secretamente aliados con grupos narcoterroristas del VRAEM y con intereses ideológicos foráneos (castrochavismo). El texto sugiere que Pedro Castillo iba a ser el coordinador, el colaborador como su origen mitológico, Caballo de Troya, donde los griegos usaron un caballo de madera gigante como regalo para introducir soldados ocultos en la ciudad de Troya y así conquistarla.
El nombramiento en la Presidencia del Consejo de ministros (PCM) conllevaba un riesgo significativo, dadas las circunstancias posteriores al 28 de julio de 2021. Bellido tendría acceso a información altamente confidencial sobre seguridad nacional, incluyendo planes operativos de fuerzas militares y policiales, y datos cruciales de inteligencia de la DINI sobre narcotráfico y otros desafíos criminales y violentos con objetivos políticos, entre otros aspectos. de las fuerzas militares y policiales en todo el territorio, de los servicios de inteligencia como la DINI, anexa a la PCM, donde yace data crucial sobre narcotráfico y otros desafíos criminales y violentos con objetivos políticos, entre muchos otros.
¿Qué temor o desconfianza provocaba la amenaza a la seguridad interna?
Da la casualidad de que el individuo que ocupaba el cargo de primer ministro enfrentaba investigaciones por dos motivos graves: la exaltación verbal del primer terrorismo senderista y la presunta pertenencia actual al grupo remanente de Sendero Luminoso en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro, para ser más explícito, una zona geográfica de Perú que se caracteriza por su geografía montañosa y por ser un escenario de conflicto con el narcotráfico y el terrorismo, VRAEM. Sucede que el entonces nombrado primer ministro no solo estaba siendo investigado por apología —un negacionista verbal— del terrorismo senderista primigenio, sino también —hasta hoy— por una presunta pertenencia al senderismo remanente que actúa en el VRAEM.
Siguiendo una petición de la Policía contraterrorista, la Fiscalía dio comienzo a una nueva pesquisa contra el congresista de Perú Libre en ese momento. Esto se produjo como consecuencia de las declaraciones juradas de Eddy Villarroel, apodado ‘Sacha’, quien presuntamente acusó a Bellido, al ex congresista, Guillermo Bermejo y a Alex Pimentel (el propagandista digital de los Quispe Palomino, asesinado en octubre de 2021) de haber visitado las bases narco senderistas del Militarizado Partido Comunista (MPCP) situadas en la selva.
Sin embargo, la situación de debate era crítica y las amenazas, considerables. La preocupación sobre las posibles garantías de que la información de seguridad e inteligencia no fuera filtrada desde el Ejecutivo de Pedro Castillo a grupos narcoterroristas e ideológicos afines surge de acusaciones y procesos judiciales en curso que han generado serias dudas sobre la integridad de la administración de Castillo, pero no se ha confirmado públicamente una filtración directa de este tipo a través de las investigaciones.
Durante su gobierno, la preocupación por la posible filtración de información de seguridad e inteligencia a grupos narcoterroristas e ideológicos afines se originó en un contexto de serias acusaciones y procesos judiciales en curso contra el expresidente y su entorno.
Frente a un panorama interno tan arduo y peligros manifiestos, una cuestión peliaguda, pero enteramente lícita, era la que muchos peruanos se planteaban.
Por entonces, las investigaciones policiales, difundidas por medios periodísticos, revelaban que el ministro de Trabajo, Íber Maraví del primer gabinete de Castillo mantenía vínculos directos con el Movadef y, la Comisión Nacional para los Refugiados, Conare, de Sendero Luminoso; una organización que, al parecer, tiene nexos con los Quispe Palomino.
Además, en el frente externo y completando el combo, el expremier y aún congresista Guido Bellido, no solo ha generado controversia con sus habituales comentarios discriminatorios, sino que también ha afirmado públicamente que los sistemas políticos de Cuba y Venezuela son democracias funcionales, ignorando su naturaleza totalitaria y represiva. A nivel internacional, el expremier Bellido ha minimizado la represión en Cuba y Venezuela, refiriéndose a estos regímenes como ‘democracias operantes’, lo que se suma a su historial de declaraciones homofóbicas y misóginas. La administración de Castillo, a través de figuras como Héctor Béjar, buscó activamente restablecer lazos diplomáticos con el régimen de Nicolás Maduro, normalizando las relaciones cómplices con el narco dictadura chavista. La política exterior peruana bajo el mandato de Castillo dio un giro hacia la reconciliación con Caracas, un proceso iniciado por el excanciller Béjar, simpatizante del castrismo. El nombramiento del premier de aquel entonces despertó sospechas entre los peruanos, quienes temían un fortalecimiento encubierto de redes extremistas, tanto nacionales como internacionales, que podrían desestabilizar el país para imponer ‘cambios necesarios’ sugeridos desde Caracas. Existía una clara preocupación de que la gestión del nuevo premier pudiese empoderar discretamente a grupos radicales y criminales, facilitando una posible injerencia externa de los regímenes de Maduro y Cabello en los asuntos internos del Perú.
La frase «El pan, pues, podía quemársele en la puerta del horno» es una expresión idiomática que significa que alguien está a punto de perder algo importante en el último momento, cuando ya parecía seguro o inminente. En el contexto del texto, se refiere a que Guido Bellido estuvo a punto de no conseguir el voto de confianza del Parlamento, a pesar de estar tan cerca.
Es totalmente comprensible que la ciudadanía mantuviera su desconfianza y cuestionara la sinceridad de estos actos de aparente ‘moderación’, pues se percibían como maniobras con claras intenciones políticas.
Un impedimento legislativo, aprobado en mayo de 2021, prohíbe que congresistas investigados por delitos como terrorismo y crimen organizado integren comisiones sensibles como las de Inteligencia y Defensa. A pesar de estar inmerso en una investigación por presuntos vínculos con el terrorismo, el congresista Guido Bellido fue designado como presidente del Consejo de ministros. La designación de Bellido se interpreta como un posible intento de «sacar la vuelta» a la prohibición congresal, permitiéndole así acceder a información privilegiada a través de su nuevo cargo, a pesar de estar impedido de hacerlo como congresista de ciertas comisiones. La frase «la política no tiene a la ingenuidad como una de sus virtudes» sugiere que las decisiones políticas deben ser analizadas con un enfoque crítico y sin suponer buenas intenciones, especialmente cuando hay intereses complejos o potencialmente peligrosos de por medio. El artículo advierte sobre la necesidad de estar atentos a los «potenciales y dosificados proyectos dictatoriales», además, a la par un asunto que no podía obviarse el impedimento aprobado por el Congreso en mayo de 2021, anterior al que se inició el 28 de julio de ese mismo año, para que investigados, procesados o sentenciados por terrorismo, organización criminal y otros delitos no puedan ser miembros de las comisiones parlamentarias de Inteligencia, Defensa Nacional, Orden Interno, Desarrollo Alternativo y Lucha contra las Drogas. Y tanto los congresistas Bermejo como Bellido calzaban en esa prohibición por estar inmersos en investigaciones sobre afiliación con el terrorismo. ¿Cómo podía el segundo lograr acceder a datos privilegiados sobre estos temas como titular del Consejo de ministros? ¿Se pretendía imponer a Bellido precisamente para sacarle la vuelta a aquella pertinente prohibición? Debe repetirse: la política no tiene a la ingenuidad como una de sus virtudes. Cabe recordarlo hoy más que nunca, sobre todo cuando se está ante potenciales y dosificados proyectos dictatoriales, políticos y delictivos de alcance transnacional.
Si el nombramiento de Bellido fue una estrategia intencional para eludir esta prohibición, permitiéndole así acceder a información sensible a través de su nuevo rol como ministro. El texto advierte que en la política no se debe ser ingenuo, especialmente cuando se perciben «proyectos dictatoriales» o delictivos.






