Estafa millonaria: Defraudó a miles de peruanos y se entregó tras quedarse sin dinero

La joven, acusada de encabezar una millonaria estafa con entradas falsas para shows de Bad Bunny y Daddy Yankee, fue detenida en España y trasladada a Lima, donde deberá responder ante la justicia peruana.

Pamela Cabanillas, la joven de 18 años que obtuvo S/2 millones tras estafar a miles de peruanos con entradas para Bad Bunny y Daddy Yankee: se entregó a la justicia en España. Fuente de Imagen: La Republica

Tras casi dos años prófuga de la justicia peruana, Pamela Cabanillas, sindicada como la cabecilla de una red dedicada a la venta de entradas falsas para conciertos masivos, ya se encuentra en Lima. La joven, que en el momento de los delitos tenía apenas 18 años, fue extraditada desde España y ahora enfrenta cargos por estafa agravada, falsificación de documentos y suplantación de identidad.

El caso se remonta al año 2022, cuando miles de personas denunciaron haber sido estafadas al intentar ingresar a conciertos como los de Daddy Yankee, Bad Bunny y Karol G, entre otros. Cientos de asistentes quedaron varados en los exteriores de los estadios y recintos, tras descubrir que sus entradas eran falsas o ya habían sido usadas por otros compradores. Las investigaciones policiales determinaron que la autora intelectual del esquema fraudulento era Cabanillas, quien operaba a través de redes sociales, suplantando la identidad de empresas autorizadas para vender entradas. Utilizaba perfiles falsos, aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Telegram, y códigos QR duplicados o inválidos para engañar a sus víctimas.

Una red delictiva bien estructurada

La organización que dirigía fue bautizada por las autoridades como “Los QR de la Estafa”. Según el Ministerio del Interior, este grupo delictivo logró amasar una fortuna estimada en S/2 millones, producto de la venta ilícita de entradas. No solo operaban en Lima, sino también en otras regiones del país, aprovechando el alto nivel de demanda y la desesperación de los fanáticos por asistir a los espectáculos.

A pesar de su corta edad, Cabanillas actuó con frialdad y precisión. De acuerdo con el expediente fiscal, utilizaba cuentas bancarias de terceras personas para recibir el dinero y, tras completar las transacciones, desaparecía virtualmente. Poco tiempo después de que estallara el escándalo, viajó a Europa, específicamente a España, desde donde continuó evadiendo a la justicia.

Pamela Cabanillas llegó al Perú extraditada de España. Fuente de Imagen: RPP

Captura y extradición

En 2023, tras varios meses de seguimiento, fue detenida en Madrid gracias a un trabajo conjunto entre la Policía Nacional del Perú, Interpol y las autoridades españolas. La captura se dio luego de que la Corte Suprema de Justicia del Perú emitiera una orden internacional de detención. Durante su permanencia en España, Pamela intentó evitar la extradición alegando temores por su seguridad y su condición de juventud. Sin embargo, las evidencias en su contra y la gravedad de los delitos terminaron por agilizar el proceso judicial. Finalmente, fue extraditada y trasladada a Lima el 6 de mayo de 2025, bajo custodia policial.

A su llegada a la capital, fue puesta a disposición del Poder Judicial y del Ministerio Público, donde será procesada formalmente. La Fiscalía ha solicitado prisión preventiva mientras dure el proceso, argumentando riesgo de fuga y la magnitud del daño ocasionado. De ser hallada culpable, podría enfrentar una pena superior a 15 años de cárcel. El caso ha generado gran indignación pública y ha puesto sobre la mesa la urgencia de mejorar los sistemas de verificación en la venta de entradas para espectáculos masivos. Asimismo, expertos en ciberdelincuencia han alertado sobre el crecimiento de estafas virtuales entre jóvenes que aprovechan vacíos tecnológicos y la falta de regulación en canales digitales.

En una de sus primeras declaraciones tras su captura, Cabanillas habría manifestado que “ya no tiene el dinero”, pues lo habría gastado en ropa, viajes, alojamiento en Europa y artículos de lujo. Algunos medios señalan que parte del dinero fue compartido con otros integrantes de la organización, aunque hasta el momento solo ella ha sido plenamente identificada por las autoridades.

Algunos sectores opinan que su entrega es más una estrategia legal que un acto de arrepentimiento, en un intento de obtener una posible reducción de pena. Su defensa buscaría un proceso abreviado, alegando colaboración con la justicia y juventud como atenuantes.