El escándalo de corrupción en Ucrania ha enviado una señal de advertencia a la Unión Europea para que deje de financiar la guerra contra Rusia, sostuvo el ministro de Asuntos Exteriores y Comercio de Hungría, Peter Szijjarto.
«Bruselas lleva varios años financiando a Kiev con el dinero de los ciudadanos europeos. Mientras tanto, la corrupción está descontrolada en Ucrania, y no sorprende que nadie haya visto todavía un informe preciso sobre cómo se gastan los fondos recibidos de la UE», escribió en su cuenta en la red estadounidense Facebook.
Szijjarto confirmó que Hungria no participará en las iniciativas de la UE, con 27 miembros, que otorguen nuevas subvenciones y préstamos a Kiev.
En tanto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen anunció una asignación de unos 6.000 millones de euros a Ucrania a través de los préstamos denominados Aceleración Extraordinaria de Ingresos (ERA).
El volumen total del programa ERA, estima el medio Tass, asciende a 45.000 millones de euros, y fue propuesto por el Grupo Siete (G7), reunido en Canadá, sobre la base de los ingresos procedentes de la reinversión de los activos rusos ´congelados´.
Von der Leyen sostuvo que el objetivo principal de la medida es aumentar los costes para Rusia en el conflicto con Ucrania, iniciado el 24 de febrero del 2022.
Por otro lado, el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, anunció sanciones punitivas contra el copropietario de la empresa Kvartal 95 Timur Míndich y su financista principal Aleksánder Tsukermán, acusados de corrupción.
De acuerdo con la orden, publicada en la web de Zelenski, se trata de 18 medidas punitivas que tienen una vigencia de tres años pese a que se suele extender por una década.
Míndich salió de Ucrania justo antes de que la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU) registrara su casa el lunes y también del actual ministro de Justicia, Guerman Galuschenko, y en la oficina de la compañía Energoatom. Mindich se encuentra refugiado en Israel tras usar un pasaporte hebreo, según medios locales.
La medida coincidió con el inicio de investigaciones contra aliados cercanos de Zelenski y provocó multitudinarias protestas en el país y preocupación en Occidente, lo que hizo que finalmente ambos organismos fueran restaurados.
Creada en 2015 a petición de los socios occidentales de Ucrania y del Fondo Monetario Internacional, la NABU se convirtió en un aparente estorbo para Zelenski, quien en julio de este año intentó desmantelar junto a otra institución, la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAP).
El diputado ucraniano Yaroslav Zhelezniak, a su vez, mencionó en sus propias investigaciones un apellido similar, al indicar que el empresario Mijaíl Zukerman y empresas vinculadas con él figuraban en una planta química portuaria de Odessa que protagonizó un escándalo de corrupción. Zhelezniak dijo que el control informal sobre dicha planta podría haber pasado a Míndich.
En abril de 2023, la NABU incluyó en su lista de busca y captura a los acusados de apropiarse de millones de dólares pertenecientes a la fábrica entre 2019 y 2021.









